Silvio Amorim, CEO de Schwing-Stetter Brasil maneja interesantes perspectivas para el mercado latinoamericano en 2017. 

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Silvio Amorim, CEO de Schwing-Stetter Brasil

La caída del mercado latinoamericano en general y brasileño en particular, ha hecho que muchas empresas con fabricación regional se reestructurasen y buscaran la manera de capear la ola de la crisis.

Una de las compañías que ha realizado diversos movimientos en el último tiempo es Schwing-Stetter. Un ejemplo de esto es que en 2015 la empresa decidió que su filial Schwing-Stetter Brasil volviera a atender todo el mercado de Sudamérica, algo que había dejado de hacer en 2009 cuando la unidad de Estados Unidos se hizo cargo de la subregión. Asimismo, la empresa redujo sus niveles de producción en Brasil y reestructuró su plana gerencial con el fin de disminuir sus costos operacionales y buscar un equipo más ‘magro’ que le permitiese trabajar más de cerca entre sus áreas (ventas, producción y servicio al cliente) y sus distribuidores, con mejores tiempos y respuestas más rápidas.

Durante esta transformación, Silvio Amorim asumió en noviembre pasado como CEO de Schwing-Stetter Brasil. Luego de haber dedicado los primeros meses en su puesto para organizar la empresa y hacer ajustes en personal y en el proceso productivo, el ejecutivo decidió iniciar un programa de visitas a algunos distribuidores, entre ellos Emaresa, en Chile. En entrevista con Concreto Latinoamericano, el ejecutivo comenta que está dedicando parte de su tiempo para contactar a sus distribuidores y clientes, “y conocer mejor qué está pasando en la región y ver cómo Schwing puede incrementar sus negocios y al mismo tiempo fortalecer sus relaciones”.

El ejecutivo tiene una película clara de lo que está sucediendo en América Latina, y sus perspectivas, si bien son moderadas, demuestran optimismo para los próximos años. Según comenta la reunión con Emaresa fue positiva. “Parecen optimistas con la economía en Chile. Ya están viendo buenas pespectivas de recuperción económica, sobre todo para el segundo semestre. Esto es bueno para nosotros”, asegura.

Asimismo, reconoce que se están percibiendo buenas noticias desde Argentina. “Aparentemente el cambio de gobierno y los movimientos económicos del presidente Mauricio Macri están reflejándose en la economía e impactando nuestras ventas. Diría que Perú y Colombia están también en una buena posición”.

Amorim también comenta el cambio de distribuidores que la compañía ha experimentado en los últimos meses. Ahora Bolivia, Ecuador y Paraguay están bajo el alero de distribuidores Caterpillar: Finning, IIASA y H.Petersen, respectivamente. “Estamos en el comienzo del trabajo con ellos, así que puede tomar algunos meses en ver algunos resultados en los cambios que estamos implementando. Pero estoy confiado en que veremos mejoras significativas para Schwing y nuestros dstribuidores”.

Para Schwing-Stetter Brasil las perspectivas son interesantes y apuntan al crecimiento. “Para 2017, en Schwing estamos jugando seguros y somos conservadores con nuestros objetivos. Estamos proyectando un crecimiento cercano al 13% este año”, adelanta.

Tocando fondo

Un mercado más complejo es sin duda el brasileño. El país ha enfrentado en los útlimos años una serie de desafíos políticos y económicos que han impactado especialmente al sector construcción dados los casos de corrupción que involucraron a las principales constructoras del país y que incluso ha dado ‘coletazos’ a países vecinos.

“Se puede decir que hemos estado en un modo ‘bajo presión’ los últimos tres años y ha habido una drástica caída en la demanda por equipos nuevos”, dice Amorim. “Como el resto de la industria, hemos ajustado nuestra capacidad a la demanda, proceso que terminó el año pasado. Ahora estamos en una posición en la que no anticipo más reducciones, de hecho, estamos discutiendo incrementos en empleabilidad y mejoras en la fábrica en los próximos meses”, afirma.

Brasil ha llegado a un punto, especialmente en el sector de fabricación, donde el ciclo de la reducción de inventarios y los ajustes a las capacidades de producción ha llegado a su fin. Con un escenario así, cuando lo peor de la tormenta ha pasado y las empresas se encuentran eventualmente sin stock de máquinas o repuestos, y ajustadas a la demanda actual, se ha tocado fondo para dar paso a una recuperación del mercado.

No obstante, si bien el ejecutivo cree que habrá una recuperación del mercado, sostiene que ésta será lento y asegura que “tomará un tiempo antes de ver a las grandes empresas de construcción que estaban a cargo de los grandes proyectos en el país, volver a los negocios de una manera vibrante”.

El ejecutivo reconoce tres conductores del sector construcción en el país: 1, el sector residencial, que a su juicio ya está dando algunas señales de recuperación; 2, el sector comercial, que aun tiene capacidad ociosa en bodegas y oficinas, por lo que cuya recuperación está reservada para el próximo año; y 3, el sector infraestuctura, que podría retomar algunos proyectos en los próximos seis a nueve meses.

Financimiento

Si de volver a ritmos de crecimiento y demanda de 2013 se trata, el reto es mayor. “El gran desafío radica en que, de alguna forma, el país ha estado por muchos años acostumbrado a hacer estas construcciones en un modelo que ya no funciona. El modelo era que el gobierno hacía las inversiones con financiamiento público, básciamente con el BNDES”, explica Amorim.

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El modelo ya no es el adecuado y la razón es simple. “El gobierno no ha podido recaudar suficientes impuestos porque la economía está débil; y si no recauda impuestos no se tiene el dinero para financiar el banco de desarrollo; y éste no puede soportar la inversión”, define el ejecutivo. “Necesitamos un modelo donde los inversionistas extranjeros tengan la tranquilidad de poner su dinero en el país y de que sus contratos serán respetados. Trabajar con concesiones, asegurando que el dinero del inversor será respetado. Si se ponen estas cosas en su lugar, se verá un crecimiento sustancial en el país”, asegura.

Para Amorim las necesidades están. “En Brasil, en cada lugar que se mire hay una oportunidad, hay muchas cosas que se deben hacer. Plantas de tratamiento de aguas, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, autopistas, ect”, dice. El tema central radica en el financiamiento y generar los espacios de confianza para los inversionistas extranjeros. “Los gobiernos no tienen el dinero, precisamos de los fondos de otros países que están buscando buenos proyectos y beneficiarán sus rentabilidades. “La clave está en tener políticas que garanticen estabilidad, que el mercado sea lo suficientmente abierto a la innovación y nuevas tecnologías, y ser respetuoso con los inversores extranjeros”, finaliza.