CLA quiso modelar el panorama del sector vial e infraestructura que está experimentando Argentina, país que durante todo 2017 solo supo de crecimiento. 

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La inversión pública debería activarse fuertemente por la aparición del crédito hipotecario al comprador de viviendas; actor que prácticamente no existía en el país, y que se ha quintuplicado durante 2017.

Argentina está volviendo a crecer y fuerte. El gigante dormido del cono sur, con la llegada de Mauricio Macri al gobierno ha visto reactivada su economía, donde la construcción e infraestructura juegan un rol preponderante.

CLA quiso establecer un panorama de la situación actual: en qué y cómo está proyectándose hacia el futuro, dónde hay que concentrar las fuerzas y cómo lograr un buen esquema de participación público privada (PPP).

La Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) está realizando estudios desde 2006 “para determinar las necesidades de inversión en infraestructura para que el país crezca de forma continuada”, comenta Gustavo Weiss, presidente de la entidad. “La inversión vial es un segmento esencial de esas necesidades por su efecto sobre la competitividad del país, a través de la reducción de costos logísticos”, agrega.

Ya quedó en el pasado el poco desarrollo carretero que tenía el país, sobre todo considerando su tamaño. De hecho, desde CAMARCO le dan un papel vital a un buen desarrollo de carreteras y caminos: “la conectividad contribuye a mejorar la integración física y social del país; colaborando al desarrollo armónico de todas las regiones, enfatizando que el rol va mas allá de la mera competitividad. Hoy se está remodelando Argentina y estamos acá para verlo”.

En tanto, desde el Ministerio del Interior, Obra Pública y Vivienda; relatan que “en 2017 logramos recuperar el sector de la construcción, impulsado en principio por la obra pública a la que luego se sumó el sector privado”, dice Ricardo Delgado, subsecretario de coordinación de Obra Pública Federal.

Cimentando crecimiento

El plan de inversiones propuesto en el año 2015 por CAMARCO, postulaba la necesidad de multiplicar por cuatro la incidencia de caminos de alta capacidad; y además buscaron limitar al 2% la red primaria de caminos no pavimentados. A su vez, el plan contemplaba que, bajo cualquier condición climática, debía aumentarse la disponibilidad de la red terciaria de salida de producción; recuperarlos y mantener estándares adecuados de conservación de los caminos pavimentados existentes. “Todo esto implica una inversión del 0,8% del PIB cada año durante una década”, confirma Weiss.

En tanto, por el lado del Estado, para incentivar la recuperación vienen trabajando desde el inicio de la actual gestión con los distintos actores de la cadena de valor del sector, “entre los cuales encontramos un acuerdo que permitió bajar hasta en un 14% el precio del aluminio. Además, batimos el récord de despacho de cemento con alrededor de 1,2 millones de toneladas.”, señala Delgado. A su vez complementa que en paralelo siguen trabajando para que la oferta de viviendas responda mejor a la dinamización de la demanda. “Los créditos hipotecarios crecieron en 280% en 2017 y en diciembre batieron otra marca: los desembolsos del año alcanzaron los US$4.200 millones.

Proyectos 2018

El auspicioso escenario que hemos descrito es propicio para planear y construir un sinfín de obras que van a seguir proyectando a Argentina hacia el desarrollo. Entre las diez obras más importantes que están en la cartera del Ministerio se encuentran: el Sistema Matanza Riachuelo, con una inversión de US$1.200 millones de aquí a 2021; también está el Acueducto del Chaco, obra que aún tiene por invertir US$100 millones. Además, están las centrales hidroeléctricas en Santa Cruz por una inversión de US$4.500 millones; y el proyecto ferroviario Belgrano Cargas, con diversas etapas que en conjunto suman una inversión de US$750 millones.

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Gustavo Weiss, Presidente Cámara Argentina de la Construcción.

“Vale mencionar que en el presupuesto 2018 se incluyeron los ejes donde se focalizan los grandes proyectos: en cuanto a Vivienda e Infraestructura Urbana se harán inversiones por más de US$1.500 millones; en Agua y Saneamiento se invertirá un monto de US$1.000 millones; en energía se destinarán aproximadamente US$4.500 millones para diversificar la matriz energética, la eficiencia en el uso de los recursos y mejorar el abastecimiento. En ese sentido, para ampliar la generación de energía contemplamos financiar la presa Portezuelo del Viento, el Complejo Hídrico Multipropósito de los ríos Las Cañas, Gastona y Medina (Tucumán y Catamarca), el Aprovechamiento Multipropósito El Tambolar y el Parque Fotovoltaico Cauchari en Jujuy”, especifica Delgado.

El escenario que sustenta esta tremenda cartera de proyectos de infraestructura bien lo describe Gustavo Weiss: “para 2018, la inversión pública nacional en materia vial contará con un presupuesto de valores nominales similares a los de 2017. Si bien, esta inversión ha sido mayor que la del año 2016, aún está lejos de lo requerido para cerrar la brecha de infraestructura”, señaló y prosiguió: “Para achicar esa brecha, el Gobierno confía en que un gran aporte adicional sea realizado por el sector privado, a través de contratos de PPP, Participación Pública Privada. En ese sentido, es inminente el llamado a licitación para 6 grandes proyectos de transformación de tramos de la red vial nacional en autopistas de alta capacidad y gran seguridad, duplicando las calzadas existentes”, detalló.

Las iniciativas a estos proyectos deberían presentar ofertas en marzo, para iniciar obras en abril. “Luego, se licitarán otros tramos de la red nacional y algunos puentes”, complementó Weiss.

En palabras de quien encabeza CAMARCO, ellos apoyarán los esquemas PPP, ya que “el aporte privado permitirá terminar obras, que de otro modo acabarían pospuestos”. No obstante, desde la Cámara estiman que la puesta en marcha de estos proyectos, pueden demorar, lo que traería un 2018 con menor producción vial.

Por el lado de la infraestructura el panorama es bastante similar al sector vial. El sector contaría con previsiones presupuestarias similares a 2017, sumando a ello llamados a licitar proyectos PPP: “De hecho creemos que el movimiento en este sector puede ser menos ágil que el sector vial”, aclaran.

Se está planificando para crecer; y actualmente, Argentina se encuentra en un período de consolidación de su planificación, lo que implica desarrollar el modelo PPP, llamar a licitaciones, presentar ofertas, acceder a créditos, entre otras gestiones. Sin embargo, la inversión en Energías Alternativas alienta el crecimiento en 2018. Con esquemas PPA (Acuerdos de compra de Energía Futura), “las licitaciones convocadas para estos esquemas han recibido 2 o 3 veces la capacidad requerida actual”, cuenta Weiss- “estamos conscientes que para ser exitosos en esta materia es determinante que cada contrato sea por un monto más reducido y adecuado al mundo laboral. A la vez que cuente con esquemas inteligentes de garantías al inversor”, explicó el director del gremio.

Desde el ministerio aclaran que la inversión en infraestructura rondará el 3,5% del PIB y para alcanzar dicho porcentaje “incluimos en el presupuesto prioridades para el desarrollo de nuestra infraestructura, tales como el Plan Nacional de Agua, donde la meta es la cobertura de 100% de agua potable y 75% de cloacas en las áreas urbanas, el “Plan Nacional de Transporte”, el cual busca generar conectividad e integración y reducir tiempos, el “Plan Nacional de Vivienda y Hábitat” que contempla finalizar 19.980 viviendas sociales y ejecutar otras 35.000 y un plan destinado a la Inversión en materia energética que incluye mejoras para el transporte de hidrocarburos y aumentar la oferta de energía renovable”.

La piedra que viene

Desde CAMARCO son enfáticos en que:” El sector de la Construcción en Argentina se ha recuperado en 2017, después de un año 2016 de gran caída. Ha demostrado, una vez más, su capacidad de reacción, generando actividad en todos los sectores económicos y creando empleo en forma rápida. Vemos 2018 con optimismo, quizás con un crecimiento ya no impulsado por la obra pública, sino por la inversión privada. De hecho, vemos un 2018 con una inversión pública menor a 2017, la que bien podría compensarse con una fuerte inversión privada. La veta pública debería activarse fuertemente por la aparición del crédito hipotecario al comprador de viviendas; actor que prácticamente no existía en el país, y que se ha quintuplicado durante 2017, luego de la implementación de créditos en Unidades de Cuenta ajustables (UVAs), similares al modelo chileno de UF”.

En esa lógica, Weiss plantea que la masa de compradores de vivienda vía crédito deje de estar orientado en viviendas usadas y comience a fijarse en las nuevas, “para así evitar una burbuja. Es por eso que seguiremos trabajando para generar mecanismos que permitan el financiamiento de nuevos proyectos y desarrollos inmobiliarios”

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El “Plan Nacional de Vivienda y Hábitat” contempla finalizar 19.980 viviendas sociales y ejecutar otras 35.000, además de un plan destinado a la Inversión en materia energética.

Desde el ministerio aterrizan el escenario: “Nos encontramos aún con una brecha importante entre la infraestructura existente y la necesaria para que la economía crezca y gane competitividad en el mundo actual. Nuestro objetivo es que la inversión en el sector llegue a 6% del PIB. Para ello necesitamos inversión privada”, detalló Delgado confirmado lo que decía Weiss, respecto de la fundamental necesidad de privados para llegar a puerto con los proyectos

“Este año nos encontramos preparados para lanzar los primeros proyectos PPP que incluyen en la actualidad obras en cartera por un monto que asciende a los US$26.000 millones, donde se destaca la construcción de 2.800 kilómetros de autopistas y 4.000 kilómetros de rutas, inversiones en materia energética, construcción de complejos penitenciarios, hospitales y soluciones habitacionales”, relató el Subsecretario.

A más largo plazo, en Argentina, como en el resto del mundo, se requerirá una muy importante inversión en infraestructura. La brecha crece en todo el mundo, por la aparición de nuevas necesidades, por el acceso de nuevas capas de población a las ciudades y a los servicios y por el deterioro de las infraestructuras existentes por el uso intensivo derivado de los puntos anteriores. Además, serán necesarias inversiones para frenar el cambio climático, prevenir y mitigar los efectos de los desastres naturales.

“Deseamos con todo que, durante 2018, lleguen a terreno las primeras inversiones privadas en infraestructura pública, a través de esquemas de PPP”, señala el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción y de todo el gremio Privado y Público.