Gustavo Gallino, director del Área Sur de Techint Ingeniería y Construcción, se refiere a las necesidades del país para un verdadero desarrollo industrial. Reporta Tomás Rodríguez, desde Argentina.

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La petrolera de Techint invertirá US$2.500 millones en 2018 en el área Fortín de Piedra en Vaca Muerta.

Con dos de sus empresas en el top ten de las más grandes de Argentina, Techint es el grupo industrial más importante de su país. Tenaris (tubos de acero) y Ternium (aceros planos) explican su envergadura, pero Techint Ingeniería y Construcción, sus cimientos. El grupo que fundó el milanés Agostino Rocca en 1945 como Compañía Técnica Internazionale comenzó con servicios de ingeniería y trabajos de construcción. Hoy, la empresa emplea cerca de 25 mil personas en todo el mundo y, en Ingeniería y Construcción, factura alrededor de US$ 2 mil millones anuales, con obras en energía, minería, infraestructura industrial, transporte, oil & gas y petroquímica.

Su área de acción principal es el cono sur (Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Perú y Ecuador), cuyo director, tanto comercial como operativo, es el ingeniero Gustavo Gallino, quien recibió a Construcción Latinoamericana en su oficina de la Torre Bouchard, en Buenos Aires.

El área sur explica el 60% de la compañía a nivel global y está por encima del área norte (México), Brasil y sus operaciones en Europa y Egipto. Si bien la facturación del último ejercicio (junio 2016-julio 2017) fue de US$1.500 millones, algo por debajo de su promedio, 2018 promete ser un año de crecimiento.

Con cerca de 30 obras en proceso, el proyecto más grande de su cartera actual es el desarrollo de Fortín de Piedra en los reservorios no convencionales de Vaca Muerta, Neuquén, donde asiste a Tecpetrol, la división petrolera de Techint. Se trata de una inversión total de US$2.500 millones de parte de la compañía, con un presupuesto para infraestructura de US$700 millones.

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Proyecto Ferro Carajás S11D, Canaã dos Carajás, Pará, Brasil.

Foto 2017

Gustavo Gallino, director del Área Sur de Techint Ingeniería y Construcción.

En México, en tanto, Techint Ingeniería y Construcción lleva adelante la construcción de una central térmica que demanda inversiones del orden de los US$600 millones. Y en Brasil, si bien tiene a cargo la construcción de la plataforma petrolera offshore P76, un proyecto de envergadura junto con Petrobras, como es de esperar, el mercado se ha aquietado. Como explica Gallino, “Brasil se paró un poco en los últimos años”. Y no es algo a lo que no estén acostumbrados. Buena parte del éxito de la compañía en las últimas décadas se ha basado en poder expandirse y contraerse de acuerdo a los vaivenes de la región. La resistencia, como en el acero, también depende de la elasticidad.

“Dentro de nuestro sector, somos muy amplios”, explica el ejecutivo. “Estamos en todos los segmentos: oil and gas, tanto en downstream, midstream como upstream; obras de infraestructura de todo tipo (ferrocarriles, autopistas, edificios complejos); energía (térmica, nuclear, hidroeléctrica); minería (la última incorporación: el litio). Dentro de la ingeniería y construcción, hacemos casi todo lo que se puede hacer. Y a diferencia de algunas otras empresas del rubro, nuestro plus es que somos una empresa de ingeniería. Eso nos da una ventaja frente al resto. Por eso nuestro fuerte fundamental son los proyectos EPC: ingeniería, procura y construcción”.

¿Cómo ha evolucionado la cartera de proyectos en los últimos años?

Yo creo que se ha mantenido. Durante algún tiempo, los últimos 10-12 años, tuvimos muchos menos proyectos en Argentina. Recién hace un año estamos volviendo a recuperar mercado. Pero teníamos más proyectos en Chile, en Perú y en Ecuador. De alguna manera, hay un equilibrio entre lo que vamos desarrollando.

Hoy el mercado peruano está algo deprimido y se han postergado algunos proyectos; el mercado chileno sufrió con la baja del cobre y recién ahora está retomando una dinámica donde nosotros podemos participar; en Ecuador tenemos una operación importante que hoy se mantiene; Bolivia es más spot, tenemos algunos proyectos de ingeniería; y Uruguay mantiene una carga estable. Nuestra escala está en esa cantidad de proyectos.

¿Su evaluación de la situación actual argentina es positiva, entonces?

Sí, Argentina tiene un déficit de infraestructura y entonces eso hizo que en los últimos dos años haya habido buenas oportunidades. Hemos tomado varios proyectos y estamos participando para ingresar en otros: en las PPP (asociación público-privada) de los nuevos corredores viales, uno de cuyos tramos son US$1.000 millones; vamos a participar en el RER (Red de Expresos Regionales); estamos participando en el brazo Aña Cua, de Yaciretá, etc.

Después, en Chile, participamos en un proyecto con Codelco; en Perú tenemos otras propuestas. En Uruguay, la obra del ferrocarril a la que nos presentamos es por US$700 millones.

¿Es la inversión pública el motor de la construcción en Argentina?

En el último año, en la construcción, sin duda. Sin embargo, en energía ha habido mucha inversión privada y en oil & gas también. La operación de Tecpetrol en Vaca Muerta es toda inversión privada. En general, yo diría que se está generando infraestructura capaz de soportar proyectos privados desde el punto de vista industrial. Es decir: si no hay energía, si no hay medios de transporte que hagan eficiente la logística, no puede haber inversión industrial. Esto es clarísimo. Con lo cual, todo lo que se está desarrollando va a generar proyectos privados y, por supuesto, todos los proyectos estatales en donde el gobierno apuesta al modelo PPP. La idea del gobierno es que ese mecanismo sea el que repague los proyectos. No todos los PPP son iguales, pero es una apuesta interesante con riesgos que toman tanto el Estado como el sector privado.

¿Cómo funciona la logística de la compañía?

Tenemos un centro logístico y parque de máquinas en Pacheco, donde tenemos la base de administración de nuestros equipos (mantenimiento, reparación, etc.) y materiales. También tenemos un taller de prefabricado de piping (tubos) que está en plena operación para Fortín de Piedra. Desde ahí movilizamos todo en Argentina. Y además estamos instalando una oficina de ingeniería autónoma en Vaca Muerta.

Tenemos un parque de máquinas en Chile, en Ecuador, otros en Perú y en Uruguay.

¿Cómo enfrenta Techint la aparente re-territorialización del esquema internacional empujado en gran medida por las políticas de Donald Trump?

Nosotros no lo sufrimos tanto. No producimos directamente bienes de capital de exportación. Y estamos instalados y establecidos en todos los países donde operamos hace muchísimos años, con lo cual no somos considerados extranjeros. Nos definimos como una empresa multi-local con personal local, con directores locales. El Grupo de alguna manera se ha adelantado en su momento a la globalización y quizás ahora también, a la no-globalización.

¿Y cómo describe la competencia con China?

Los chinos amagan mucho, pero llegan poco. Yo creo que ellos tienen una gran ventaja con los créditos país-país, donde consiguen alguna prebenda para venir con sus propias empresas y sus propios equipos. Hasta ahora, en Argentina, prácticamente no tienen presencia con excepción del ferrocarril Belgrano. Están recién empezando con las represas en el sur y tienen un convenio firmado para el desarrollo de las centrales nucleares Atucha 3 y 4. Nosotros no tenemos problemas para trabajar con los chinos. Sí vamos a ser muy celosos como compañía, y también creo que tenemos que serlo como país, de que se mantengan las condiciones de competitividad y transparencia: que todos compitamos con las mismas armas.

Nosotros queremos que nos comparen con empresas que mantengan los estándares de seguridad, calidad y cumplimiento de los contratos. Ni mejores ni peores; ni más chicos ni más grandes; simplemente que se cumpla con esos estándares. Y otra cosa importante es la mano de obra local; nosotros no llevamos argentinos a trabajar en los países donde operamos. La mano de obra es local. Esa es nuestra misión: generar trabajo en los lugares donde estamos.

¿Cómo ha influido el caso Lava Jato en la industria?

Por supuesto que no le ha hecho bien. La industria ha quedado un poco manchada con el prejuicio de que la construcción siempre se ha manejado así, cosa que no es real. Me parece muy bien que se investigue y que actúe la justicia. Nosotros actuamos así internamente, con auditorías internas y nuestra oficina de compliance. Para nosotros ser controlados es normal.

¿Cómo describe la productividad laboral en la región?

Yo creo que se ha perdido muchísima productividad y calidad. El obrero argentino históricamente ha sido de primer nivel, y especialmente en la industria de la construcción. Todo eso fue cayendo junto a algunos problemas que fue sufriendo Argentina en su historia reciente. Se perdió muchísima productividad, mientras los sueldos se mantuvieron. Pero yo confío en que esto empiece a cambiar. Estamos trabajando en esto y vamos a volver a tener los trabajadores que supimos tener en Argentina.

¿Y el costo laboral?

Argentina es el país más caro, sin dudas. Pero esto con productividad no debería ser un problema. Lo que pasa es que el costo laboral está asociado a muchísimas cosas: si el combustible es caro, el transporte es caro; lo mismo si la comida es cara. Los impuestos, también. El costo laboral es todo eso, no solo el salario. A medida que la Argentina vaya reduciendo la distorsión de algunos impuestos (a las ganancias, por ejemplo), esa ecuación debería mejorar.

¿Cuál es el área donde más debería crecer la construcción en los próximos años?

Necesariamente en infraestructura y energía para que después crezcan las otras. Argentina necesita industrializar el agro y para ello necesita infraestructura: puertos, caminos, ferrocarriles y energía.