Brasil y Estados Unidos, durante el Foro de Liderazgo Latinoamericano, celebrado el pasado 1 de agosto en Brasilia, firmaron un memorando de entendimiento para estimular el financiamiento de proyectos de infraestructura en Brasil. “Este memorando significa que las dos partes están trabajando juntas para financiar los proyectos de infraestructura prioritarios de Brasil”, dijo el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, quien durante su intervención destacó el potencial de expansión que tiene el rubro de la construcción no solo en Brasil, sino en todo Latinoamérica.

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El acuerdo se formalizó, luego que Ross se reuniera con el Ministro de Infraestructura brasilero, Tarcisio de Freitas. “Nuestras empresas ofrecen la experiencia, la innovación, la integridad y los valores exigidos por los proyectos de infraestructura cruciales y las oportunidades que existen aquí. Tenemos la oportunidad colectiva de promover el comercio y la inversión abiertos y justos para que podamos convertirnos en la región más progresiva del mundo y orientada al crecimiento”, señaló el estadounidense durante su visita oficial a Brasil.

Durante su intervención Ross le dijo a quienes temen de invertir en la región y en Brasil en particular que: “Estaría menos nervioso de invertir aquí que en otros lugares”. Es por eso que destacó las oportunidades de Latinoamérica en el área de infraestructura. “Históricamente, la mayor parte de la infraestructura en América Latina ha sido administrada por los gobiernos; pero hoy en día los gobiernos de la región buscan cada vez más al sector privado para llenar este vacío. Creo que este es un cambio muy bueno”, agregó Ross.

Cabe destacar además que el gobierno brasilero lanzó a comienzos de agosto, en Sao Paulo, Pro-Infra, un programa para estimular la inversión privada en infraestructura en el país; el cual tendrá 3 objetivos. El primero es aumentar las contribuciones de infraestructura como una proporción del PIB del 1,6%. a 3.8% para 2022. El segundo objetivo del programa es aumentar el stock de inversión en infraestructura del 36% al 38% del PIB. Mientras que el tercer objetivo es hacer que Brasil suba 10 posiciones en el ranking de competitividad global, realizado por el Foro Económico Mundial, de 81º a 71º.