Concretando sinergias y ganando mercado, Volvo Perú ve con optimismo el desarrollo del país.

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Enrique Ramírez es director de negocios de la División de Equipos de Construcción de Volvo Perú.

A partir del 1° de marzo de 2016 Volvo Perú asumió la distribución de equipos de construcción Volvo y SDLG en el mercado del país y a cargo de la nueva estructura asignó a Enrique Ramírez, ejecutivo que había cumplido ya varios cargos de liderazgo de la marca y se había desempeñado en varios países del continente.

Este periodo ha sido positivo y Ramírez ve con mucho optimismo el futuro. “Hay una serie de ventajas en nuestra organización que es única por la combinación de factores que se da acá en Perú. Ya tenemos poco más de dos años y tenemos unos resultados muy buenos que superaron nuestras expectativas”, asegura.

Una de las principales razones de Volvo para asumir este desafío fue aprovechar las sinergias con las distintas divisiones del Grupo Volvo en el país. “La intención era capturar la mayor cantidad de sinergias. Lo que sucede con Volvo Perú es que, siendo Perú un país minero, los clientes ya utilizan muchos camiones convencionales para acarreo, y Volvo es fuertísimo en esta área. Y todos los clientes que utilizan camiones Volvo pueden ocupar también nuestros equipos de construcción; era una sinergia natural y que hemos empezado a explotar desde 2016 y está empezando a rendir sus frutos. Hemos crecido por sobre el mercado en los últimos dos años y nuestro plan es continuar creciendo por encima de este”, explica.

Estas expectativas para la compañía van acompañadas del optimismo del ejecutivo con el desarrollo del país que se apoya en una serie de situaciones: inversiones de infraestructura del propio gobierno, asociaciones público-privadas y la reconstrucción. Ramírez menciona proyectos de envergadura como la ampliación del aeropuerto Jorge Chávez en Lima, que podría involucrar inversiones por US$1.500 millones; el nuevo aeropuerto de Chinchero en Cusco, que demandaría desembolsos por US$200 millones; y el Gaseoducto Sur Peruano, iniciativa hoy paralizada a causa del caso Lava Jato, pero que debería retomar su construcción en algún momento. “Y todavía falta la parte privada, que es básicamente la minería, donde tenemos operaciones en las que hay oportunidades con clientes que quizás aún no atendemos; están también las ampliaciones y la construcción de nuevas minas”, dice. “Nosotros como Volvo tenemos una visión de desarrollo de mercado para este año, y para los próximos dos o cuatro años”, agrega.

Atención

Ramírez apunta a tener una participación relevante en el mercado peruano, lo que él traduce por sobre los dos dígitos. Además del potenciamiento de las sinergias entre los equipos del Grupo, se ha ampliado considerablemente la atención y cercanía a los clientes. “Nosotros trabajamos con la misma red de concesionarios que ven el negocio de camiones a nivel nacional, y hemos aumentado nuestros puntos de atención de cuatro a 12 en estos dos años”, comenta.

Y la idea es seguir creciendo. Según detalla Ramírez este año debería cerrar con 16 puntos de post venta.

De suma importancia es fortalecer la red de distribución, porque el año pasado en Perú se vendieron unos 1.600 equipos de línea amarilla, “y este año espero que el crecimiento sea por sobre el 10%”, apuesta el ejecutivo.

Lanzamientos

Junto con este crecimiento y buenas expectativas, Ramírez adelanta que durante el segundo semestre del año la compañía lanzará dos equipos SDLG en el mercado peruano. Uno de ellos es la retroexcavadora B876F (que fue lanzada recientemente en Argentina) y el otro es la motoniveladora G9220.

Las expectativas con los nuevos equipos son positivas. “Del mercado, cerca del 38% son retroexcavadoras y nosotros no estábamos participando de él”, finaliza Ramírez.