El mercado de cemento está experimentando un momento complejo, con precios en alza y una demanda heterogénea en muchas regiones.

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El sector cementero está en el corazón de la construcción. Conocerlo más de cerca puede poner a empresas de los otros segmentos en posición de ventaja. Pensando en ello, CLA ha preparado un pequeño resumen de las tendencias y números del cemento en América Latina.

Tendencias

Sin lugar a duda, el tema ambiental es un centro de muchas atenciones en esta industria. Con alrededor de un 5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero producidas sólo por los hornos cementeros, esto no es sorpresa.

Conscientes de la necesidad de cambiar estándares de producción, las empresas cementeras adoptaron el co-procesamiento, lo que significa utilizar residuos de otros sectores económicos como combustible alternativo en hornos. Mayormente, se utilizan llantas usadas cortadas en trozos chicos. Pero también se pueden usar textiles, residuos químicos, madera vieja, biomasa y otros elementos.

Lo que sí es necesario es adaptar correctamente la planta al co-procesamiento. La falta de esta adaptación puede generar intermitencias en la temperatura del horno, mezcla de material carburante al clinker, excesiva recirculación de azufre y otros inconvenientes químicos.

Y si bien la práctica de usar combustibles alternativos sea vista como obligación de la industria, en mercados como Austria alcanzaba más que un 70% en 2015, y más que un 60% en Alemania en el mismo año. En América Latina, esta proporción estaba alrededor del 20% en los últimos años.

Otra tendencia interesante que se verifica en la industria cementera dice respecto a los molinos, responsables por moler el cemento luego de su procesamiento, enfriamiento y clinkerización.

Por lo general, al aumentar la demanda por cemento, la cementera invierte en nuevos molinos como respuesta, invirtiendo capital y tiempo en ello. Pero hay técnicas de optimización de molinos que se están volviendo más comunes y posibilitan un aumento de producción con reducción de costos.

Las adaptaciones en un molino de 100 ton/hr pueden hacer que el consumo de energía baje de 40 kW/ton hacia los 32 kW/ton, aumentando la producción a 120 ton/hr. Los cálculos de la empresa Corcement Group, que ofrece la solución, afirman que la disminución de estos 8 kW/h reducirían el costo fijo unitario por tonelada y se reflejarán en mayores ganancias operacionales con igual nivel de producción. Si la demanda crece, el molino entregará una curva de ganancias optimizada mientras más produzca a lo largo del tiempo, pagando la inversión inicial en cerca de un año.

Por otra parte, empresas como la española Anivi apuntan tendencias en la escala de producción, como la demanda por moliendas de menor capacidad para atender mercados de nicho, áreas remotas o proyectos de bajo presupuesto.

Según la empresa, en 2017 la demanda por moliendas de menos de 350.000 toneladas/año sobrepasó la de moliendas más grandes por primera vez. Con los precios promedios internacionales del cemento en crecimiento desde el fin de la crisis de 2008 (se estima aumento promedio de un 4,4% este año), los mercados donde hay menor actividad de construcción naturalmente ven su nivel de producción presionado hacia abajo.

Anivi además apuesta por la demanda creciente por cementos compuestos, que no son el Portland tradicional, lo que tienen producción de menor volumen. Con ello, su oferta es por moliendas modulares y compactas, que una vez instaladas en mercados pequeños entregarían un retorno de la inversión más temprano a la operación cementera.

Números

Los mercados latinoamericanos de cemento siguen las tendencias que les corresponden en sus sectores de construcción e infraestructura.

El país destacado del momento es Argentina, donde en julio de este año el consumo de cemento subió un impresionante 19,8%, alcanzando 1.016.590 toneladas en el mes, un 1% por sobre el mes anterior. Si se anotan los números acumulados de los siete meses de 2017, la demanda del país aumentó un 10,3%, alcanzando las 6.498.648 toneladas entre enero y julio. La importación de cemento también experimentó un crecimiento interanual de casi diez veces durante julio.

Colombia también va bien, respondiendo al avance lento pero seguro de los programas de infraestructura. Ahí, el mercado de cemento vio un incremento de un 12,6% interanual en los despachos en julio, llegando a la venta de 1.041.000 toneladas. La producción ha aumentado en el mes un 18% respecto el mismo mes del año pasado, de acuerdo con el departamento de estadísticas colombiano DANE.

El freno de la construcción peruana se ve reflejado en la producción de cemento. De acuerdo con la asociación sectorial, Asocem, la producción nacional cayó un 1,2% en julio respecto el mismo mes del año anterior. La producción acumulada de enero a julio del año quedó en 5.511.000 toneladas, representando una caída de un 4,3% interanual.

Cuba es un lugar donde hay que poner atención. Los precios de la bolsa están subiendo rápidamente debido a un desajuste entre las necesidades de obras y la capacidad de producción e importación de cemento. Una bolsa de 42,5 kilogramos de P350 saltó de US$4,23 para los US$6,22, aproximadamente. Por razones de logística y energía precaria, la producción nacional cubana opera al 58% de su capacidad. Mientras tanto, en República Dominicana, el consumo cayó un 2% en la primera mitad de 2017, de acuerdo con la asociación Adocem, quedando en 2.132.312 toneladas. El país es un exportador de cemento, y durante el primer semestre ha despachado al exterior un 17,6% de su producción.

Brasil sigue en su recesión que afecta todas las industrias, y en el caso del sector cementero, las ventas nacionales más importaciones (consumo aparente) cayeron un 10,5% en julio comparado con el mismo mes de 2016, quedando en 4.700.000 toneladas. Pero la tímida recuperación que se avecina ha hecho que en julio comparado a junio inmediatamente anterior el sector haya crecido sus ventas en un 3,3%.

En México, por primera vez en la historia reciente se ha sobrepasado la marca de los 40 millones de toneladas, tanto en producción como en consumo, en el año 2016. A dividir las toneladas de cemento producido por el número de habitantes, sigue revelándose crecimiento, al obtener una proporción de 327 toneladas por habitante en 2016 contra 323 un año antes y 301 en 2014.

Finalmente, el mercado de Estados Unidos apunta al crecimiento, lo que es relevante para muchos actores latinoamericanos que tienen inversiones cementeras y concreteras ahí. De acuerdo con la Portland Cement Association, se espera un crecimiento de un 3,5% interanual para este año en el consumo de cemento. La PCA afirma que igual número debe suceder en 2018.

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