La multiplicidad de soluciones aportada por los proveedores industriales ya permite producir concreto sin límites.

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Liebherr Brasil produce modelos de central dosificadora como la TDA 100, que tiene sistemas de control de alta precisión.

El universo de centrales productoras de hormigón es amplio y variado. Aunque su objetivo final pueda parecer igual, en las especificaciones de mezcla, cantidad, logística y situaciones de aplicación, existen detalles que pueden determinar lo que será más adecuado en términos de una central de producción.

La elección se vuelve aún más compleja cuando se considera el tiempo de vida útil de una central de hormigón, inversión que típicamente tiene 30 años de operación. Una central productora de concreto debe adecuarse a las necesidades empresariales para resultar lucrativa a lo largo de este período.

Hoy en día, los fabricantes de centrales tienen una variada oferta para adecuar los equipos a las diversas situaciones. La modularidad y el fácil transporte son tendencias. De hecho, la posibilidad de armarlas y desarmarlas en poco tiempo y así transportarla a diferentes sitios de trabajo, agrega ventaja competitiva y versatilidad.

Pero más que nada, uno deberá enfrentarse a la cuestión anterior, fundamental y prioritaria al invertir: ¿la central deberá ser una dosificadora o una de mezclado?

La gran cuestión

Ahí reside un problema esencial. Además de capacidades de metros cúbicos por hora, generalmente menores en las dosificadoras, está el problema del costo inicial de la inversión. Lo normal es que una central de mezclado sea de mayor inversión inicial, lo que en muchos casos asusta el empresario de hormigón.

Pero la economía en la provisión de hormigón depende de la repetición ad infinitum de pequeños resultados positivos y la clave para ello es controlar la desviación estándar de la mezcla.

Para el director para Sudamérica de Schwing-Stetter, Luiz Polachini, las centrales de mezclado son más efectivas en términos económicos por sus sistemas de compensación de insumos. Tal como una dosificadora, toda central de mezclado recibe y dosifica cemento, agregados, arena, agua y aditivos. Pero contrariamente a enviar todo el material de una sola vez a la hormigonera, este equipo envía los elementos en etapas al mezclador interno y eso hace toda la diferencia.

“Supongamos que haya un exceso de 100 kilogramos de arena en una mezcla. Con la dosificadora, esta desviación no se corrige. En una central de mezclado de 2 m3, se llenará una hormigonera de 8 m3 en cuatro etapas. Así una desviación como ésta será corregida por el sistema de control interno en la siguiente etapa. Al final, la cantidad de materiales enviada al mezclador será mucho más precisa. Hay estudios hechos en Alemania que muestran economías posibles de entre un 5% y un 8% en el cemento con la central de mezclado”, señala Polachini.

Siempre habrá ahorros operacionales importantes con las hormigoneras. Si hay que mezclar el concreto con un menor número de revoluciones o mantener la mezcla homogénea hasta la aplicación basta comparar y controlar el número y la velocidad de revoluciones del tambor. El diésel consumido es mucho menos.

“Una central de hormigón es un equipo para 30 años. Tienes que hacer una búsqueda incesante por menores desviaciones estándar. Eso es la economía del concreto, eso te hace ganar plata en la operación diaria”, afirma el especialista.

Un gran ejemplo de los resultados que una central de mezclado puede entregar en términos de precisión fue el de la aplicación de una HN3 de Schwing en la construcción de la planta nuclear Angra 3, en Brasil.

Ahí, el laboratorio de hormigón de la contratista Andrade Gutierrez había solicitado grados de tolerancia en desviaciones más estrictas que la norma brasileña. Por ejemplo, mientras la norma ABNT 7212 indica una tolerancia del 3% de cemento en la mezcla especificada para esta obra, Andrade Gutierrez quería tolerancias del 1%. Lo mismo para agregados y arena.

Con la producción de hormigón por una central mezcladora HN3, capaz de entregar hasta 120 m3 por hora, las desviaciones estándar se redujeron aún más.

En cemento, el laboratorio había calculado la necesidad de 13.751.680 kilogramos, y la central mezcló 13.748.985 kilogramos, una desviación estándar de un 0,02%. En agregados, el laboratorio pedía 32.881.680 kilogramos, y la central mezcló 32.877.694 kilogramos, desviación estándar de un 0,01%. De arena, el laboratorio había calculado 25.829.907 kilogramos, y la central mezcló 25.787.436 kilogramos, una desviación de un 0,16%.

Pensando en una operación permanente de un proveedor de concreto comercial, tales niveles de desviación estándar significarían un grado de control económico sobre los insumos que va brindar ahorros y ganancias. Pero obviamente, a lo largo del tiempo.

Cada cosa en su lugar

No se trata, claro está, de afirmar una superioridad absoluta de las centrales de mezclado sobre las dosificadoras, sino de entender que cada equipo tiene su aplicación ideal. La adecuación depende de una serie de factores. No siempre serán necesarios volúmenes espectaculares, no siempre la obra es una planta nuclear o una hidroeléctrica.

Asimismo, no siempre el hormigón requerido debe contar con altas calidades específicas. “Las centrales dosificadoras son muy buenas, tienen su función. Incluso en grandes obras de infraestructura en regiones naturales, las constructoras entran con dosificadoras para mejorar el mismo espacio de trabajo, como vías de acceso, muros de separación, etc”, afirma Luiz Polachini.

El problema radica en que es casi un hecho que la desviación estándar del concreto será más alta por la compensación de agua que el operador de la hormigonera siempre hace luego de recibir los insumos en su máquina. Lo que no implica que este concreto no sirva. Todo depende de los requerimientos.

Es así que el mercado tiene centrales dosificadoras de calidad a disposición, y son muchas. Ofrecen otras ventajas importantes, que a veces son la diferencia necesaria para la operación de una empresa. Una de ellas es la versatilidad de configuración y la movilidad. En general por ser menores, muchas dosificadoras modernas son también modulares.

El fabricante mexicano de centrales, Odisa, un especialista del sector, ejemplifica bien cómo un portafolio de dosificadoras de calidad tiene que apostar por la modularidad y multiplicidad de configuraciones.

En total, Odisa tiene ocho modelos de centrales dosificadoras, con capacidades de entre 30 y 150 m3 por hora. Dos de ellos son modelos 100% móviles: la 6LP remolcable, que produce 90 m3 por hora y es reconfigurable con silos más grandes para operaciones más exigentes, y la volumétrica Reimer Pro All, que entrega concreto dosificado fresco y es armada sobre camión. Este último modelo produce entre 7 y 50 m3 por hora y tiene las siguientes capacidades máximas de almacenamiento: 5,4 m3 de agregado, 4,6 m3 de arena, 3,2 m3 de cemento, 2.300 litros de agua y 3 estanques de 45 litros para aditivos.

La argentina Indumix es otra compañía que participa de este mercado en la región. Su línea de centrales dosificadoras Indumovil tiene cinco modelos, con capacidades nominales variando entre 40 y 120 m3 por hora de trabajo. Todas son alimentadas por el sistema de control CommandBatch, de la multinacional de software dedicado a la industria del hormigón Command Alkon.

También la española Frumecar, que participa del mercado en América Latina, es una especialista en centrales dosificadoras de hormigón. En su caso, son siete familias de equipos y configuraciones que están a disposición: la línea EBA es de centrales semi-móviles con capacidades de 30, 50 y 70 m3 por hora; la ECA son remolcables y tienen sistema de auto armado hidráulico, con modelos de 30 a 120 m3/h; la EMA que son modulares y tienen cinco modelos entre 30 y 100 m3/h, la también modular pero similar a estacionaria Modulmix, con modelos de 80 a 150 m3/h, la ultra compacta Concret, con tres modelos de 60 a 120 m3/h, la Moduldry de dos modelos de 80 y 120 m3/h y la línea Fastmix, con tres modelos de entre 14 y 34 m3/h.

Frumecar es una empresa que apuesta todo por la movilidad de las centrales y por la posibilidad de configuraciones distintas de un mismo equipo, lo prueba que la versatilidad es de hecho un valor añadido al sector de producción de concreto.

Schwing

La central HN3 de Schwing-Stetter redujo a casi nada la desviación estándar del proyecto de planta nuclear Angra 3, en Brasil.

Tecnologías

El argumento de que una central dosificadora no puede agregar mucho más en tecnologías no se sostiene, ya que en este mercado existe una industria que es sinónimo de alta tecnología: Liebherr.

El fabricante de origen alemán provee desde su unidad de Brasil a la región latinoamericana varios modelos de centrales dosificadoras, entre los cuales destacan la TDA 60 y TDA 100, que tienen respectivamente 60 y 100 m3/h de capacidad de producción.

Como es común cuando de Liebherr se trata, el sistema de control interno de la dosificación es un factor diferencial de las centrales de la marca. “Un gran beneficio de nuestras centrales es la precisión. Gracias al sistema de control de la humedad FMS II y al sistema de automatización MPS III, las centrales Liebherr consiguen medir la humedad de los agregados y dosificar el agua, proveyendo la perfecta dosificación de todos los materiales”, dice Tatiana Bielefeld, coordinadora de marketing de la empresa en Brasil.

Asimismo, recientemente Liebherr presentó mundialmente un modelo de central de mezclado modular basada en el concepto de contenedores. Se trata de la Mobilmix 2.5. Sus unidades son como cajas que se cuadran como determine la necesidad del proyecto. Eso la hace apta para grandes producciones a la vez que tiene fácil movilidad.

Con un mezclador de doble eje DW 2.5, la central puede producir hasta 110 m3/h de concreto listo para su uso, lo que le pone en el rango de equipos para grandes proyectos. También puede reconfigurarse para trabajar en modo dos en uno: en este caso su capacidad se duplica a 220 m3/h, los mezcladores trabajan en paralelo y el comando sigue siendo único.