En tiempos de permisos ambientales cada vez más difíciles de conseguir, surge una certificación global para el concreto. 

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Centrales de hormigón son el punto de la cadena a despertar menor preocupación ambiental entre los stakeholders.

El Concrete Sustainability Council (CSC) se ha fundado en noviembre de 2016 a partir de una iniciativa de un grupo de empresas del sector, dentro del ya conocido CSI (Cement Sustainability Initiative).

Su principal motivación fue que las certificaciones de construcción sustentable, como son el LEED y el BREEAM, no alcanzaban a reconocer específicamente las contribuciones de la cadena del concreto para la obtención de dichos sellos verdes. Así, este grupo de empresas del CSI se unió a entidades gremiales del hormigón y cemento para fundar el CSC.

Participaron de su inauguración FIHP y Asocreto, de América Latina, y además un listado de importantes entidades y empresas, tales como las compañías CEMEX, CRH, HeidelbergCement, LafargeHolcim, SCG y Titan y asociaciones como la Portland Cement Association de EE.UU. y la European Concrete Platform, entre otras.

Su principal misión es conferir a empresas participantes de la industria de concreto una certificación. Un sello del CSC que garantiza que dicha empresa tiene sus prácticas de sustentabilidad aprobadas según estándares internacionales. Este trabajo empezó en enero de 2017, y tiene un resultad poderoso hasta la fecha: más de 60 empresas certificadas en dos continentes.

“Y estoy particularmente orgulloso de anunciar que hemos recibido del programa de medio ambiente de las Naciones Unidas (UNEP, en inglés) un financiamiento de 10 años para comenzar a producir certificaciones CSC en América Latina”, comenta Alexander Röder, Director de Sustentabilidad de CEMEX en España y uno de los responsables por el CSC mundialmente.

Permisos

Quienes operan en el mercado saben que en todos los países la obtención de permisos ambientales se está volviendo más y más difícil. No sin razón, ya que el tema medioambiental es legítimo y se tiene que considerar. Pero muchas veces el camino es burocrático y no siempre libre de trabas injustificadas.

La llegada de una certificación internacional como la del CSC a América Latina debe ser vista como un aliento, como una posibilidad real de facilitar la operación de la cadena del concreto.

Muchos pueden considerar que certificar una planta de producción, por ejemplo, puede costar demasiado. Puede incluso existir una impresión de que para ser sustentable es necesario comprometer la estructura del negocio. De acuerdo con Alexander Röder, esto es falso.

“Adoptar la sustentabilidad en la producción de concreto no significa para nada sacrificar la competitividad por razones de orden ambiental o social. Gestionar bien la energía reduce costos operacionales; tratar bien los empleados mejora la productividad; involucrar todas las partes interesadas regularmente en su operación asegura permisos de largo plazo, y hau otros ejemplos”, dice.

El ejecutivo reconoce que hay diferencias regionales importantes. “Por ello, el marco de la certificación CSC fue desarrollado para para acomodar estas diferencias. El foco se pone en el análisis de la situación, planificación de desarrollo e implementación de medidas que sean razonables en el contexto local. La certificación CSC no tiene que ver con alcanzar metas definidas externamente, sino que con embarcar en un proceso que permite a las empresas anticiparse a los cambios y estar preparado para expectativas elevadas”, afirma.

Si bien los criterios para conceder el sello de concreto sustentable cambian de acuerdo con los contextos locales, también es verdad que en su primer año de actividad el CSC ya puede afirmar algo muy interesante sobre las supuestamente grandes diferencias entre niveles de desarrollo entre los mercados.

“Cuando el CSC pidió a empresas de concreto elaborado para probar su marco técnico, percibimos que ninguna región del mundo supera otras de manera significativa. Una empresa bien administrada de América Latina puede ciertamente obtener una certificación CSC. Concreto sustentable supone darle consideración seria a la visión de todas las partes interesadas – clientes, empleados, comunidades locales, ONGs y otros – a lo largo de toda la cadena de producción”, dice Röder.

Cómo funciona

El concepto trabajado por el CSC comprende toda la cadena del concreto, incluyendo los materiales utilizados para su producción. Según el ejecutivo de la entidad, las discusiones que crearon el método de certificación mostraron que los principales impactos se notan en la producción de cemento, seguido por la minería de agregados y sólo en último lugar la producción del concreto en centrales.

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“Para el concreto, la tendencia de la construcción sustentable es positiva”, dice el ejecutivo Alexander Röder, de CEMEX y del CSC.

“Esto refleja que la huella ambiental de cemento y agregados es percibida como mucho mayor que centrales de concreto. Pero también hemos notado que los proveedores de hormigón elaborado tienen más control sobre la cadena, por ejemplo, seleccionando materiales y diseñando mezclas. La certificación CSC comprende este aspecto al hacer que sólo un 25% de la evaluación refleje el cemento, y un 15% refleje los agregados”, dice Röder.

“Esto significa que hoy en día una empresa de hormigón elaborado puede certificarse nivel bronce o incluso nivel plata, aunque sus proveedores no sean certificados; bastará demostrar que la gran mayoría (al menos 90%) de los materiales son rastreables, o sea, que vengan de fuentes conocidas”, aclara.

Una certificación del CSC tiene validad de tres años, y por el servicio la empresa tiene que pagar una tasa única. Los chequeos anuales que siguen son limitados a algunos de los criterios iniciales y no generan pagos adicionales si la empresa mantiene la performance anterior y lo comprueba con evidencias prácticas.

Para el director del Concrete Sustainability Council, este es un tema que va a quedar de por vida. “Consideraciones sobre la sustentabilidad cambiarán cada enlace en la cadena de valor: extracción de materias primas, procesos de producción, diseño de edificios y otras estructuras, construcción y utilización de las estructuras, y finalmente el inicio de nuevos ciclos de vida a través del reciclaje”.

“Para el concreto, la tendencia de la construcción sustentable es positiva, porque sus muchas características lo hacen que sea el material más preferible. El concreto tiene longevidad, es adquirido localmente, no es toxico, resiste a fuego, es rígido y térmico. Es el material más sustentable para un gran número de aplicaciones. Cabe a todos en la cadena difundir el mensaje de que el hormigón per se es un material de construcción sustentable”, dice Alexander Röder.

Cómo encontrar el CSC

Para conocer más y saber cómo su empresa puede solicitar un proceso de certificación junto al CSC, visite www.concretesustainabilitycouncil.org, o escriba un correo a info@concretesustainabilitycouncil.org .