Blueprint Robotics está fabricando casas de manera industrial.

En Blueprint Robotics, en Baltimore, estados Unidos, existe una fábrica que construye casas como si fueran automóviles; mediante una línea de ensamblaje, usan robots que disparan miles de clavos sobre postes todos los días y nunca erran. Un trabajador opera una máquina que levanta los pisos y las paredes y los embala en un camión de plataforma, el paso final antes de la entrega en un sitio de desarrollo donde serán ensamblados.

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A pesar de las inquietudes de que la automatización está eliminando puestos de trabajo, empresas como Blueprint Robotics realmente están ayudando a mitigar una escasez de mano de obra que ha restringido la construcción de residencias y propiedades comerciales en todo el país. Las plantas permiten a las inmobiliarias llenar el vacío con la construcción de casas y edificios de apartamentos en un sitio externo, por menos dinero y en una fracción del tiempo. Incluso Marriott International Inc., el mayor operador hotelero del mundo, está recurriendo cada vez más a la construcción modular para algunas de sus propiedades.

Para satisfacer la creciente demanda, se están abriendo plantas de alta tecnología, muchas de ellas en zonas rurales de Pensilvania, donde los costos laborales son baratos. Las firmas de construcción contratan las fábricas para la manufactura de casas en secciones, las cuales son transportadas en camiones, luego colocadas en cimientos por grúas, como legos gigantes. A veces los módulos son habitaciones totalmente enmarcadas, que incluyen cabinas de duchas con revestimientos de azulejos y cocinas gourmet.

“Esto ha de ser la ola del futuro: de lo contrario, no sé cómo resolveremos la escasez de mano de obra”, dijo John Burns, consultor de construcción de viviendas en Irvine, California. “Lo que impulsa la construcción modular es la capacidad de construir la casa de manera más rentable”, añadió. Las constructoras de viviendas en Estados Unidos dicen que la escasez de mano de obra es su mayor reto, y que ello está haciendo subir los costos en una media de hasta 5,2%, según encuestas de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas/Wells Fargo del año pasado.