20 de febrero de 2020. Esta fue la fecha en que todo comenzó para Italia, cuando los primeros casos se detectaron en una pequeña zona en la región de Lombardía, en el norte de Italia, donde está Milán, y luego en Véneto, la región con Venecia. El virus se propagó rápida e intensamente, afectando principalmente a zonas del norte de Italia, regiones que impulsan la economía de todo el país. La rápida tasa de contagio significó que Italia se convirtió en el primer país afectado por la epidemia en Europa y durante algunas semanas fue uno de los tres principales países del mundo en número oficial de casos.

Milan

Las medidas implementadas por el gobierno italiano se mantuvieron al ritmo de la evolución de la epidemia. En solo unas pocas semanas se pasó del cierre de algunas empresas al cierre total. A finales de febrero, algunas escuelas y universidades cerraron. Pocos días después, el 8 de marzo, un decreto exigía que las áreas más afectadas fueran designadas como zonas rojas, seguido de un bloqueo total para toda Italia el 9 de marzo.

Cifras

Los números son infalibles y entregan una imagen más clara de cuán grave es la situación italiana desde el punto de vista de la salud. El primer paciente italiano fue descubierto el 20 de febrero y para el 24 de febrero ya había 219 casos, los que aumentaron a más de 1.500 a principios de marzo. El 10 de marzo hubo más de 10.000 casos de contagio y en solo 20 días esta cifra aumentó a más de 77.000. Desde el comienzo de la epidemia en Italia, el total de personas infectadas asciende a 139.422 con 17.699 víctimas (al 8 de abril de 2020).

Además de estos números relativos a la emergencia de salud, también debemos considerar aquellos relacionados con la crisis económica. Un estudio de Svimez, publicado en el Corriere della Sera, uno de los principales diarios de Italia, calcula que el cierre de las actividades de producción le cuesta a Italia 47.000 millones de euros al mes. Esta situación también está afectando al mundo de la construcción, ya que el cierre de todos los sitios tiene consecuencias devastadoras para todos los fabricantes de maquinaria. Las medidas gubernamentales implementadas para salvaguardar a las empresas, las familias y los trabajadores son un paso inicial para abordar un período de gran declive en la economía.

Manuela Galante

Manuela Galante

Manuela Galante, directora de marketing de Carmix y presidenta de Giovani Imprenditori di Confindustria Venezia, asociación para todos los sectores industriales de Italia para el área metropolitana de Venecia y Rovigo, señaló que “la explosión de esta pandemia a nivel mundial ha dado vuelta y aniquilado el mundo tal como lo conocemos. Sin embargo, la contención de Covid en Italia no debe, como efecto colateral, estrangular a una economía italiana que ya estaba pidiendo atención, crédito, inversión, simplificación y alivio, y ahora, con el inevitable colapso del PIB mundial, necesita una enorme inyección de confianza. Debemos sentar las bases para que Italia esté lista para comenzar de nuevo, reconciliando la seguridad y la productividad, la confianza en las empresas y la innovación. Solo de esta manera y todos juntos estaremos listos para avanzar hacia el futuro del sector de la construcción y toda la economía”.