Hasta el 26 de febrero, cuando se registró el primer caso de contagio del Covid-19 en América Latina (específicamente en Brasil), la región miraba desde lejos, solo como impresionados testigos, las noticias de los casos de muertes y contagios por el coronavirus en Asia y Europa.

Santiago

Las calles de Santiago, Chile, totalmente desiertas luego de decretada la cuarentena.

Al comienzo la reacción fue más bien lenta y casi desconfiada, sin embargo, la primera muerte latinoamericana, sucedida el 7 de marzo en Argentina, marcó una luz de alerta y desde entonces la pandemia no ha dejado a nadie indiferente. Y es que absolutamente ningún país estaba preparado para lo que venía, y a pocos días algunos de los gobiernos enfrentaron el colapso de los sistemas de salud, sin unidades de cuidados intensivos y respiradores artificiales disponibles.

Uno de los casos más devastadores es el de Ecuador, segundo país con más muertes después de Brasil. Al 8 de abril el país contaba con 3.995 casos confirmados y 220 muertes. Guayaquil es el epicentro del virus, con el 70% de los enfermos y calles que han sido testigo de la crisis sanitaria, con cadáveres en la vía pública por el colapso de morgues y funerarias. “Sabemos que tanto en número de contagios, como de fallecimientos, los registros oficiales se quedan cortos. La realidad siempre supera el número de pruebas y la velocidad con la que se presta la atención”, reconoció el presidente de Ecuador, Lenin Moreno.

No obstante lo anterior, las cifras latinoamericanas todavía están muy lejos de las observadas en Estados Unidos, Italia, España, China, Alemania, Francia y Reino Unido, que individuamente duplican más de los poco más de 39.000 casos sumados todos los países de la región al 8 de abril de 2020.

La gran diferencia es que el cuadro sanitario regional es más complejo que en los países mencionados, dados los menores recursos de los sistemas de salud públicos. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, el gasto en salud de América Latina en 2017 fue de US$1.076 per cápita; tres veces menos que los países de la Unión Europea, que en promedio gastaron US$3.364 por cabeza.

Salud & economía

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La crisis sanitaria en Ecuador es la más desoladora en la región.

Con mayor o menor prontitud, al momento de redactar este artículo todos los países latinoamericanos habían tomado medidas para frenar la propagación del virus. Cuarentenas totales, aduanas sanitarias, toques de queda, reducción de las jornadas laborales y distanciamiento social, son solo algunas de ellas.

Uno de los grandes conflictos a los que se ven expuestos los gobiernos es lograr una ecuación favorable para frenar la pandemia, pero sin destruir la economía del país. Ya lo dijo la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, cuando señaló la necesidad urgente de poner en marcha medidas “que permitan aplanar la curva de contagio por la enfermedad del coronavirus, sin aplanar la curva de la economía”.

Todavía es muy temprano como para arriesgar un análisis sobre los efectos económicos del Covid-19, sobre todo con lo cambiante de la situación. Lo que sí es verdad es que habrá un impacto tremendo, y más teniendo en cuenta que la región aún no ha visto lo peor de la pandemia. Entre los países de Sudamérica se proyectan los peaks de contagios entre abril y mayo.

Corrección a la baja

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Argentina anunció la construcción de ocho hospitales modulares para combatir la pandemia.

Mientras la pandemia sigue su curso expansivo y los gobiernos luchan por contener su propagación, las principales oficinas de análisis actualizan sus proyecciones. Y las estimaciones, como era de esperarse, no son positivas.

Goldman Sachs dijo que esperaba que el producto interno bruto real global se contrajera en aproximadamente un 1% en 2020, una disminución económica más aguda que en el año posterior a la crisis financiera mundial de 2008. La firma es pesimista y ve que el PIB real en las economías avanzadas se contrae “muy bruscamente” en el segundo trimestre, incluida una caída del 24% en los Estados Unidos.

Con relación a la región, Goldman Sachs espera que la economía latinoamericana en su conjunto se reduzca 1,2% este año, en comparación con su pronóstico anterior que apuntaba a un crecimiento del 1,1%. Las economías más grandes de la región, Brasil y México, serían testigos de caídas del 0,9% y 1,6%, respectivamente.

Por su parte, Fitch Ratings observa un escenario aún más oscuro, con una contracción regional (excluyendo a Venezuela) del 2,6% este año. “Nuestras previsiones para la región y sus economías más grandes reflejan la velocidad con la que se ha propagado la pandemia del coronavirus y las medidas adoptadas para controlarla, y el impacto resultante en el crecimiento global y la actividad económica nacional, junto con los precios más bajos de los productos básicos”, dice la firma. “Ahora esperamos que el PIB real en Brasil caiga un 2%, y las economías mexicana y argentina se reduzcan un 4% y un 4,5%, respectivamente”, añade.

S&P tiene una visión algo más optimista, y ha reducido el crecimiento mundial a solo un 0,4% este año, con un repunte del 4,9% en 2021. Para la región se pronostica una contracción del 1,3% en 2020 y una recuperación del 2,7% en 2021.

Según Bárcena, en estos momentos CEPAL estima una contracción del 1,8% del producto interno bruto regional para este año, lo que podría llevar a que el desempleo en la región suba en diez puntos porcentuales. Esto llevaría a que, de un total de 620 millones de habitantes, el número de pobres en la región suba de 185 a 220 millones de personas; en tanto que las personas en pobreza extrema podrían aumentar de 67,4 a 90 millones.

América Latina

sitio construccion

Muchas obras de construcción del mundo se han visto paralizadas debido a la pandemia.

En términos económicos Argentina verá un año complejo. El país ya estaba sumido en una crisis financiera muy fuerte, la que se profundizó con el cambio de gobierno del año pasado y ahora debe buscar una salida en medio de la crisis del Covid-19. “La construcción está paralizada desde antes de las elecciones”, comenta a CLA Patricio Radeljak, fundador de Tapcox, una consultora dedicada a los servicios de Tecnología Aplicada a la Construcción. “Se esperaba que el nuevo gobierno retomara los proyectos dejados por la gestión anterior y anunciara proyectos nuevos en mayo, pero ahora hay mucha incertidumbre. Prácticamente todo lo que se estaba haciendo en el gobierno de Macri está pasando por revisión, no hay continuidad”, dice el ejecutivo. “Ya veíamos un 2019 complicado y con cerca de 100 días del nuevo gobierno todavía no se ven medidas de reactivación”, añade.

El Presidente Alberto Fernández declaró que esperan el peak más alto de contagiados para los primeros días de mayo. El país aplicó cuarentena obligatoria el 20 de marzo.

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El presidente de Brasils, Jair Bolsonaro, se ha resistido lo más posible a aplicar medidas que puedan afectar la economía del país.

En Brasil se estima que el número de casos alcanzará su peak entre abril y junio, para luego estabilizarse en julio. Al 8 de abril el país tenía confirmados 14.049 casos y 688 muertes, sin embargo, el presidente Jair Bolsonaro se ha resistido a aplicar medidas fuertes, incluso a contramano de las sugerencias de su Ministro de Salud, Luiz Mandetta. El mandatario ha demostrado que da prioridad a la economía por encima de las medidas de aislamiento adoptadas por el resto del mundo. “Va a morir gente, lo siento, pero no podemos parar una fábrica de autos porque hay accidentes de tránsito”, expresó.

Según una estimación de la Fundación Getúlio Vargas entregada en marzo, la economía brasileña podría contraerse un 4,4% este año.

En Chile, donde el peak se espera entre finales de abril y comienzos de mayo, la situación también es compleja. Uno de los impactos directos se verá en la inversión agregada total en construcción. Si en diciembre la Cámara Chilena de la Construcción ya había proyectado una caída del 7,7% en este ítem, ahora la estimación fue rebajada hasta -10,5%. Dicho desplome se explicaría por la caída del 9% anual en el sector de infraestructura y del 13,2% anual en sector vivienda.

Por su parte, Colombia espera una curva de contagios con tendencia descendente recién para finales de junio, aunque todavía con un número alto de casos. El impacto real todavía está por verse, pero ya al 6 de abril se habían paralizado casi 2.000 proyectos, según la Cámara Colombiana de la Construcción.

México cree que la epidemia durará hasta septiembre u octubre en el país, y según el subsecretario de prevención y promoción a la salud, Hugo López Gatell, el peak se produciría en agosto. Según Eduardo Ramírez Leal, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, el daño del coronavirus es inevitable, “sí habrá repercusiones, no sólo por la pandemia, sino por lo que ha pasado en el país”, dice. El Covid-19 llegó a México en el contexto de un nulo crecimiento de la economía mexicana en 2019 y una caída promedio anual del 5,1% de la industria de la construcción.

aeropuerto

El sector aeroportuario se ha visto duramente afectado por los bloqueos.

En Perú no se manejan públicamente proyecciones de un máximo de contagios, sin embargo, se cree que para abril el país debería registrar una gran cantidad de casos. La consultora Thorne & Associates ha recortado sus estimaciones de PBI de 2020 de 2,8% a 1,6%.

Factor China

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En China, la ciudad de Wuhan construyó un hospital de 1.000 camas en 10 días para combatir la pandemia de coronavirus.

Después de haber registrado el primer caso de Covid-19 en el mundo y más de 3.300 muertes (según fuentes oficiales) China ya está volviendo a la normalidad.

El 25 de marzo China anunciaba que había reanudado la construcción de poco menos del 90% de los “proyectos clave”. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC) ha prometido esfuerzos para acelerar la reanudación de proyectos clave resolviendo los problemas de escasez de mano de obra, transporte y suministro de materias primas con medidas precisas.

Es así como también grandes empresas fabricantes de equipos de construcción han podido retomar sus labores luego de estar semanas paralizadas. “Como tendencia general, los fabricantes habían restablecido las producciones a niveles normales a principios de marzo, con medidas estrictas de contención de virus que todavía se adoptan todos los días, como usar máscaras. Varias fábricas de excavadoras están trabajando las 24 horas para cumplir con los pedidos y prepararse para el peak esperado en abril”, señala SHI Yang, director de investigación de Off-Highway Research China.

“Como visión general, la industria de equipos de construcción en China ahora ha vuelto a la producción normal. Sin embargo, mientras se restablece el suministro, todavía hay gran incertidumbre en el lado del mercado. La demanda interna es impulsada por la aceleración de la inversión desde los bajos niveles en los primeros dos meses del año, pero esta demanda está influenciada principalmente por los proyectos en curso. No está claro si el país verá y cómo verá otra ronda de inversiones masivas. El mercado de exportación obviamente está bajo grandes presiones y se puede esperar una disminución al menos para este año. El mercado está allí, pero es casi imposible alcanzarlo sin un sistema económico normal, que está más allá del control de la industria”, advierte el ejecutivo.

Así las cosas, todavía está por verse el impacto que tendrá el virus en la economía de China, impacto que tendrá como daño colateral las economías latinoamericanas.

No hay que olvidar la estrecha relación que existe entre América Latina y el Caribe y el país asiático. En 2018 el comercio superó los US$300.000 millones y China se posicionó como el segundo mayor socio comercial. Hace ya tres años América Latina destinaba el 9% de sus exportaciones a China y del país asiático provenían el 18,4% de sus importaciones.

Por supuesto, no en todos los países es igual, pero para tener una idea más clara de esta relación hay que advertir que China representa el 28,1% del total de las exportaciones brasileñas, así como el 10,5 % de las argentinas y el 32,4 % de las chilenas. CEPAL estima que las exportaciones de la región a China podrían caer hasta 10,7% en valor.

No hay dudas que la relación comercial se verá afectada, así como también la inversión extranjera directa de China en la región. Ésta ya venía cayendo desde 2016 cuando casi alcanza los US$16.000 millones, a US$8.400 millones en 2018, debido al lento crecimiento latinoamericano. No hay bola de cristal para saber qué sucederá en 2020, pero no es arriesgado decir que podría ser una cifra aún menor.

Producción de equipos caerá 4% este año

El consultor especialista, Off-Highway Research, ha estimado el impacto de los cierres de fábricas y los bloqueos nacionales en la producción mundial de equipos este año.

Chris Sleight

Chris Sleight, director administrativo de Off-Highway Research.

Según la compañía el cierre de fábricas y los bloqueos nacionales en todo el mundo costarán a la industria global de equipos de construcción la pérdida de producción de unas 43.000 máquinas este año, esto equivale al 4% de la producción total del año pasado, que superó el millón de equipos.

En la actualidad, los efectos más significativos de los cierres se sienten en Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido, los países productores de equipos más grandes de Europa. Sin embargo, Off-Highway Research también destaca la experiencia de China, donde la industria ahora está tratando de recuperar el tiempo perdido.

“Los cierres de fábricas en China le cuestan a la industria el 6% de su producción. Algunos fabricantes de equipos originales no cerraron en absoluto, pero la mayoría fueron cerrados durante 2-6 semanas y luego tuvieron que aumentar la producción una vez que volvieron a abrir. La actividad ahora es muy alta ya que la industria anticipa algún estímulo gubernamental y una especie de ola de compras”, advierte Chris Sleight, director administrativo de Off-Highway Research.

Antes de la pandemia de Covid-19, Off-Highway Research ya pronosticaba una disminución en la demanda mundial de equipos. “La industria alcanzó un peak en 2018 y 2019, y ya esperábamos una disminución de más o menos el 5% este año. El Covid-19 probablemente exacerbará eso, pero también esperamos una fuerte respuesta política de los gobiernos de todo el mundo para revitalizar sus economías. Es muy temprano para determinar cuáles serán los impactos”, señala el ejecutivo.

“A pesar de lo disruptivos que son los cierres y los bloqueos en este momento, no creo que la pérdida de producción y las dificultades de la cadena de suministro sean el principal problema de la industria este año. El mayor desafío será adaptarse a la demanda en la segunda mitad del año, la que será volátil y probablemente más baja de lo que la industria ha disfrutado en los últimos dos años”, añade Sleight.

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