Si bien el consumo mundial de cemento ha aumentado en los últimos años, América Latina no exhibe la misma tendencia alcista.

Según el último informe estadístico elaborado por la Federación Interamericana del Cemento (Ficem), el consumo global habría pasado de cerca de 4.000 millones de toneladas en 2013 a los 4.150 millones de toneladas proyectadas para 2017, registrando así un crecimiento del 2,3% en el periodo.

No obstante lo anterior, el mercado latinoamericano expresó una importante contracción entre esos años. Mientras en 2013 el consumo regional se calculaba en 185,2 millones de toneladas, se proyecta que el consumo en 2017 alcanzó los 179,4 millones de toneladas, una reducción de mercado del 3,1%.

Aun mayor es la contracción anotada en la producción, la que alcanzó el 4,3%. Si en 2013 América Latina produjo 181,8 millones de toneladas, se estima que en 2017 ésta llegó a 174 millones.

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Si bien el consumo mundial de cemento ha aumentado en los últimos años, América Latina no exhibe la misma tendencia alcista.

Producción

Por supuesto, esta importante reducción en la producción tiene como principal responsable al mayor mercado regional: Brasil. El gigante sudamericano redujo la producción de cemento en un 23,2%, hasta los 53,8 millones de toneladas proyectados para 2017, desde los 70.1 millones de toneladas de 2013. De esta forma, Brasil representó en 2017 un 30,9% de la producción latinoamericana, una dura caída desde su representatividad del 38,5% en 2013.

Al lado contrario del espectro y ganando representatividad regional está México, país que tuvo un salto del 20,8% en su producción de cemento, pasando de 34,6 millones de toneladas en 2013, a 41,8 millones de toneladas proyectadas para 2017. De esta forma, el país azteca se anota un 24% del total de la producción Latinoamericana, 5 puntos porcentuales más que en 2013.

Colombia, desde 2014, viene superando a Argentina como el tercer principal productor de cemento de la región. El país cafetero produjo 12,3 millones de toneladas en 2017, experimentando un crecimiento del 9,3% entre 2013 y 2017, mientras que el crecimiento argentino en el periodo habría sido solo de un 0,5% hasta los 11,9 millones de toneladas.

Perú, en tanto, a pesar de haber disminuido su producción en un 4% hasta las 10,3 millones de toneladas en 2017, conservó su clásico quinto lugar en el ranking.

Consumo

El índice de consumo de cemento se condice casi a la perfección con las tendencias anotadas en la producción. Primero que nada, los cinco principales países productores mantienen posiciones en demanda.

El consumo del insumo en Brasil cayó un 22,9% entre 2013 y 2017, mientras que México vio un incremento del 20,8% en el periodo. Colombia, por su parte, aumentó la demanda del material en un 9,3%, mientras que Argentina, si bien también creció, se demarcó del aumento de la producción, aumentando la demanda en solo un 0,5%.

Finalmente, Perú tiene un balance casi perfecto, con un aumento en la demanda entre 2013 y 2017 de un 4%.

Per cápita

Pero una cosa es la producción y consumo global de un país, otra muy distinta es si estos índices se analizan en una variante per cápita.

Según el informe estadístico de Ficem, el consumo promedio per cápita de la región en 2017 se proyectó en 278 kilos, una caída del 8,5% respecto a los 303 kilos per cápita consumidos en 2013.

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Pronósticos

Para el presente ejercicio las perspectivas del mercado cementero en América Latina son variadas. Por un lado, está la posible recuperación en Brasil, que luego de cuatro años de recesión la demanda de cemento podría aumentar en un 3-4% con el retorno de las obras públicas, la confianza de los inversionistas y la estabilidad política; mientras que por otro lado, el colapso de Argentina podría generar una disminución de entre un 5 y 15% en la demanda de cemento. Argentina está penalizada por la devaluación de la moneda, la hiperinflación, el endurecimiento de las condiciones financieras y el fin de un ciclo de construcción sólido que impulsó la demanda hasta el primer semestre de 2018.

Se supone que el crecimiento de la demanda seguirá siendo positivo, pero aún limitado en Colombia, y su desempeño tendrá relación a si el nuevo Gobierno es capaz de dar continuidad y cierre a un sinfín de programas de infraestructura. En México, se espera una disminución del 1% en la demanda, dadas las incertidumbres sobre el calendario de proyectos de infraestructura y no residenciales después de las recientes elecciones presidenciales.

“En general, se espera que los volúmenes de cemento en América Latina se mantengan en general estables en 2019. Sin embargo, en un contexto de inflación de alto costo y devaluación de la moneda local, se pronostica que la industria registrará aumentos significativos de precios en la mayoría de los mercados”, según señala un artículo publicado en International Cement Review.