Los proyectos de participación público privada no consiguen el financiamiento necesario.

Con Riesgo País récord y la reputación empresarial debilitada por las causas de corrupción, los proyectos de participación público privada no consiguen el financiamiento necesario. Mauricio Macri decidió postergarlos hasta que calmen las aguas.

Tras varias idas y vueltas, rumores y desmentidas, el modelo PPP quedó congelado en Argentina, al menos hasta que baje el Riesgo País que mide JP Morgan. Así lo anunció el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, quien explicó que hasta que la aversión al riesgo argentino no cese, ubicado hoy en los 782 puntos, nivel máximo en la era Macri, el financiamiento privado para las empresas argentinas no tendrá sentido. El primer proyecto que deberá rescatar el Estado argentino es el de la represa eléctrica Portezuelo del Viento en Mendoza, donde se invertirán US$ 1.200 millones de la manera tradicional.

En los primeros días de diciembre, el traspaso de la administración de estos proyectos del ministerio del Interior al Jefe de Gabinete y mano derecha del presidente Macri, Marcos Peña, había derivado en especulaciones de parte del mercado. Mientras tanto, el aumento en los CDS para los bonos nacionales hacía que la emisión de deuda para las empresas argentinas rozara el 11% en dólares, tasa de características venezolanas.

Pero faltaban peores noticias. En el tercer trimestre de 2018, la economía argentina se contrajo 3,5% interanual según estadísticas oficiales, período en el cual la inversión privada se derrumbó 11,2%. En este contexto, los PPP aparecían como el instrumento lo suficientemente sofisticado como para amortiguar los efectos de la recesión. Ya no. En el Presupuesto 2019, hay un total de 80 de estos proyectos contemplados por el Gobierno, entre los cuales se destacan los corredores viales, las represas hidroeléctricas y el ferrocarril de Vaca Muerta, los yacimientos no convencionales de hidrocarburo que asoman como la gran esperanza del país trasandino.

En el frente judicial, el procesamiento de empresarios como Paolo Rocca (Techint) y el llamado a indagatoria de Eduardo Eurnekian (Corporación América, Helport), además del padre y el hermano del presidente Macri, enturbian aún más el panorama. El único dato positivo para los argentinos es que 2018 ya se está terminando.