Un vistazo al pasado y futuro de la industria del concreto en el mundo y su impacto en América Latina. Escrito por Manuel Lascarro.

Manuel lascarro

Manuel Lascarro

Se calcula que el sector de la construcción tiene 175.000 años, según vestigios que los neandertales dejaron en cuevas del suroeste de Francia, es decir, se trata de una de las profesiones más antiguas de la historia.

Las construcciones con materiales cementicios por su parte, dejaron un amplio legado en la época del imperio romano hace más de 2.000 años, la patente del cemento portland esta próxima a cumplir 200 años y la del hormigón premezclado 120. Es decir, que luego de tanta experiencia cabe la pregunta de ¿Qué tanto puede cambiar este pasado frente a las nuevas tecnologías y requerimientos de la humanidad? ¿Cómo impactará esto a Latinoamérica? Este artículo se referirá a tres aspectos que pueden ser parte de nuestro futuro en las construcciones en hormigón

Los sistemas constructivos

Muy buena parte de Latinoamérica se destaca, con contadas excepciones, por la informalidad de su construcción, el déficit de vivienda (cualitativo y cuantitativo) y el déficit de infraestructura. Hay países que apenas comenzando este siglo decidieron industrializar la construcción de vivienda para mitigar el creciente rezago en atención de la demanda (como Brasil, México o Colombia) en proyectos que han utilizado masivamente hormigón y formaletas o moldes. Curiosamente, aunque se han popularizado mucho para el desarrollo de grandes proyectos de vivienda en los últimos tiempos, sus orígenes se remontan a la época de Thomas Alva Edison, quien en 1910 emprendió un proyecto “masivo” de viviendas de bajo costo para sus trabajadores basándose en el principio de industrialización, utilizando la estandarización, hormigón y moldes.

Es digno de resaltarse lo anterior porque en sistemas constructivos, cuando se mira el pasado existe un elemento que siempre se repite cuando al examinar las experiencias exitosas: la estandarización. Desde las pirámides de los egipcios, quienes acudieron a la estandarización como fórmula de éxito para lograr que sus construcciones sigan en pie 4000 años después, se ha encontrado que el gran salto competitivo de los países en construcción tiene mucha relación con ello.

La estandarización permitirá seguir acortar los tiempos de obra, minimizar los desperdicios y ser más competitivos. Esto traerá a la relación industria del hormigón premezclado-constructor, el uso más frecuente de aplicaciones que en tiempo real permitan hacer ajustes a las entregas, eliminando en un alto porcentaje los tiempos de espera.

También se difundirán mucho más en la región nuevas tecnologías que utilizan hormigón con conceptos distintos, como por ejemplo, los sistemas de construcción en 3D. En China, dichos sistemas ya están siendo aplicados para viviendas de bajo costo y a nivel de Latinoamérica, hoy en día ya opera comercialmente en Chile una fábrica de robotizada de construcción de vivienda prefabricada, a la par de las más modernas del mundo.

Seguramente será impensable trabajar con moldes o formaletas que no estén debidamente instrumentados con sensores electrónicos que sigan o permitan modificar de alguna forma la evolución de las propiedades del hormigón en la etapa de fraguado, siguiendo modelos matemáticos. Y las estructuras, al igual que los vehículos modernos, emitirán señales para avisar sobre sus requerimientos de mantenimiento, optimizando su durabilidad y previniendo problemas desde el primer día.

Materiales

En los diferentes foros donde se trata el tema del futuro del hormigón como material, de alguna manera existe consenso en que, por su versatilidad, durabilidad y bajo costo, el material seguirá siendo por mucho tiempo el más utilizado en el sector de la construcción, bajo dos premisas fundamentales: sostenibilidad y durabilidad.

En materia de sostenibilidad, actualmente existen investigaciones como la del Concrete Sustainability Hub en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) –la misma Universidad que ayudó a poner el hombre en la luna- orientadas en dos sentidos: (i) conocer a fondo el hormigón con sus aplicaciones principales en vivienda y pavimentos para mejorar sus propiedades y durabilidad y (ii) optimizar cada metro cúbico de hormigón en materia de sostenibilidad, mediante la utilización de nanotecnología.

Frente a la sostenibilidad de cada metro cúbico, el conocimiento apoyado de la nanotecnología no solamente llevará a una nueva generación de hormigones que pasará de las ideas a la cotidianeidad a bajo costo. Esto hará, por ejemplo, que prueba de las especificaciones del material y su garantía pase a ser cuestión de horas en lugar de los 28 días como sucede con la mayoría de las normas.

Equipos

¿Llegarán los pedidos de hormigón por si solos a la puerta de la obra sin intervención del ser humano? Esta es una pregunta también muy debatida, pues, aunque hoy en día se experimenta con vehículos autónomos, en general existen reservas sobre permitir que vehículos de carga puedan andar por las carreteras completamente autónomos y sin posibilidad de intervención de humanos, teniendo en cuenta los temas relacionados con la seguridad y el terrorismo.

No obstante lo anterior, existe acuerdo en que a los vehículos de carga -incluyendo los de hormigón- se le incorporen muchas ayudas que los convertirán en vehículos de conducción semiautónoma para evitar accidentes y mejorar la eficiencia de la red vial.

Esto, requerirá definitivamente actualizar la red de carreteras y el hormigón será protagonista nuevamente, pues la automatización de los vehículos los llevará a utilizar con mayor frecuencia la misma senda y, por ende, unos pavimentos de mayor capacidad de carga puntual.

Ahora bien, una mejora que ya se empieza a ver, es la instalación de sensores que permiten medir las propiedades del hormigón que se encuentra en el vehículo mezclador (u hormigonero). Con ello, seguramente también en el corto plazo, se producirá la modificación o incluso eliminación de ensayos manuales al material como el asentamiento, pues existirá acuerdo en que el valor arrojado por el dispositivo móvil es el adecuado.

Conclusión

Aunque es muy corto el espacio para seguir especulando sobre lo que puede pasar en el futuro y se puede estar o no de acuerdo con estas líneas, lo cierto es que al hormigón le espera una larga vida llena de automatismos que facilitarán garantizar su calidad y durabilidad, a la vez que seguirán haciendo que este sea un material eficiente, económico y durable para el sector de la construcción.

 

Manuel Lascarro es Ingeniero Industrial de la Pontifica Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia, con un Máster en Gestión y Financiación Privada de Proyectos y Concesiones de la Fundación Antonio Camuñas – Universidad San Pablo C.E.U de Madrid, España. Desde 2007 es el Director Ejecutivo de la Federación Iberoamericana del Hormigón Premezclado (FIHP), entidad sin ánimo de lucro que reúne a las asociaciones, institutos y empresas dedicadas a promover la industria del hormigón premezclado en la región. Con miembros en 21 países, la FIHP ha trabajado durante 40 años por el desarrollo de esta industria.

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