La Cámara de la Industria de la Construcción estimó pérdidas por casi US$800 millones producto de la paralización.

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Luego de la huelga de camioneros ocurrida durante las últimas semanas en Brasil, la Cámara de la Industria de la Construcción de ese país (CBIC) estimó que las consecuencias para el sector bordean los US$792 millones.

Además de lo anterior, la CBIC relata otro mal. La falta de insumos en las distintas obras postergará el calendario de entregas que tiene el sector para Brasil en este 2018. “Después de sacar los trenes del carril, colocarlo de vuelta no es fácil”, señala José Carlos Martins, presidente de CBIC, a propósito de la nueva puesta en marcha de las obras luego de la huelga.

A su vez, el ejecutivo remarca que el problema del precio de los combustibles también ha sido considerable “los aumentos también tuvieron un impacto sobre todos en los contratos de emprendimientos que utilizan esos productos: obras viales, pavimentaciones urbanas, reposiciones de pavimentos en obras de saneamiento, servicios complementarios en parcelas, entre otros”, cuenta Martins. De hecho, José Francisco Rodrigues, consejero del Sindicato de Construcción del Estado de Minas Geráis, reveló que “con la entrega de los insumos completamente detenidos, supe de obras sin actividad en varios lugares de Brasil”,

En esa línea, el Sindicato Nacional de la Industria de Cemento (SNIC) de ese país, señala que el sector debería normalizarse en uno o dos meses “Como las fábricas funcionan en régimen de operación continua, las cementeras de todo el país están sufriendo impactos, tanto en la distribución del producto como en las entregas de los insumos necesarios para su fabricación”, comenta el Sindicato. En promedio, la industria de cemento distribuye diariamente 200 mil toneladas en Brasil, siendo el transporte carretero el 96% de las operaciones.