Escrito por Alex Wagemann

En octubre de 2018, tuve el privilegio de asumir como presidente del nuevo Grupo de Trabajo sobre Contratos de Construcción en la Confederación Internacional de Asociaciones de Contratistas (CICA). Sin darme mucha cuenta del tiempo transcurrido, hace ya unos meses, en Seúl, tuve que rendir cuentas frente a las diversas federaciones internacionales, de la gestión realizada hasta ese momento, pudiendo notar, además de la tremenda diversidad entre sus representantes, el potencial de lo que estábamos llevando a cabo.

¿Qué es CICA?

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Rendición de cuentas frente a las diversas federaciones internacionales.

Tal como he debido explicar en algunas oportunidades, CICA es una supra-organización cuyo nombre no dice mucho ni tampoco es fácil de asociar con algún concepto cercano. No obstante, influye y genera tendencias en el sector a nivel global. CICA cuenta con dos grandes bloques que la conforman: la Federación Interamericana de la Industria de la Construcción (FIIC), que representa a todas la Cámaras de la Construcción de Latinoamérica; y los contratistas europeos, quienes participan a través de la Federación Internacional de Contratistas Europeos (FIEC). A ellos se agregan las asociaciones de Corea y Japón, más Singapur, como observador. Los países involucrados en CICA representan hoy el 57% de la industria de la construcción mundial y, en este contexto, Latinoamérica no sólo tiene voz y voto, sino que, como pocas veces ocurre, es un actor principal.

Mejorando estándares

La labor que me ha tocado desarrollar dice relación con el mejoramiento de los contratos de construcción a nivel global. Cuando me plantearon la idea, no pude evitar pensar en la dificultad de abordar semejante tarea con la precisión requerida, concluyendo, desde el primer instante, que la única vía era aproximarse al objetivo de manera racional, echando mano al valor que ya existía en la misma industria. De esta manera, nuestra primera misión fue profundizar el contacto con la Federación Internacional de Ingenieros Consultores (FIDIC), bajo el convencimiento de que debíamos trabajar con ellos. FIDIC –como muchos actores del mundo de la infraestructura lo saben– cuenta con una serie de estándares de contratación de infraestructura que van desde la construcción (con o sin diseño), adquisiciones, una combinación de las anteriores (EPC-Llave en mano), incluyendo la construcción con financiamiento asociado, entre otros, lo que suelen llamar la “rainbow suite”, dado que cada estándar o libro está representado por un color diferente.

Dichos estándares, que son los más reconocidos y propagados a nivel mundial, han sido el resultado de años de trabajo de expertos internacionales provenientes de muchos países y culturas distintas que, pese (o gracias) a ello, recogen las mejores prácticas de la industria. Sin embargo, su implementación en América Latina presentaba una dificultad no menor: ¿cómo lograr que los gobiernos (ni pensar el sector privado) adoptasen estos estándares? Al respecto, es importante recordar que, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en países anglosajones, en Latinoamérica el contrato de construcción de obra pública y/o las bases que determinan sus condiciones principales se encuentran usualmente reguladas por una Ley o por algún acto administrativo del Ejecutivo (como un Decreto o Reglamento). Por lo mismo, imaginar a cualquier gobierno dejando sin efecto una Ley o un Decreto para adoptar FIDIC resultaba francamente impensable.

En este punto surge entonces el segundo actor relevante: el Banco Mundial y sus Bancos Multilaterales de Desarrollo (particularmente en el caso de Latinoamérica, el BID). Pues bien, desde hace algún tiempo, el BID exige el uso de FIDIC en los proyectos de construcción que financia, en particular su Libro Rojo (usualmente con algunos ajustes por parte de los usuarios), aun cuando su intención actual es usar además los otros estándares disponibles.

Estableciendo la misión

La misión entonces fue ver cómo trabajar colaborativamente con FIDIC y el Banco Mundial, logrando entre febrero y mayo de este año establecer una hoja de ruta más clara, participando en diversas reuniones con las altas autoridades de ambas organizaciones, de forma bilateral y tripartita.

Con esto, nuestra misión ya no se empezó a ver tan lejana. En efecto, aplicando el plan a Latinoamérica, resultaba que, en los proyectos financiados por el BID, los contratos de construcción ya utilizaban un estándar FIDIC en sus Condiciones Generales, teniendo además CICA la oportunidad de estar participando (como parte de las tareas de nuestro Grupo de Trabajo) en la actual revisión de sus Condiciones Particulares (COPA, en inglés).

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Asamblea General de CICA en Seúl, Corea del Sur.

Sin embargo, sobre los proyectos públicos no financiados por BID, la pregunta que surge de inmediato es ¿cómo seguir avanzado hacia un mejor estándar? ¿Cómo convencer a los gobiernos? La respuesta sigue siendo la misma del inicio: trabajo conjunto. Por eso, estamos avanzando con FIDIC en un par de iniciativas que nos permitirán tener un diagnóstico acerca de su uso (y formas en que se utiliza). Luego de ello, será necesario actuar sobre la base de los resultados.

Me han preguntado cuál es la ganancia para CICA en la implementación global de FIDIC. Mi respuesta es que no hay ganancia en sí. De hecho, tenemos algún aporte que hacer en las nuevas revisiones de sus Libros, puesto que no estamos de acuerdo en todo. La real utilidad para la industria yace, entonces, en la implementación de buenas prácticas y en el hecho de disponer de contratos con riesgos realmente balanceados, abandonando de una vez por todas las visiones ultraproteccionistas, en particular del sector público en Latinoamérica, que sólo han significado un aumento en la judicialización de los contratos (en el caso de Chile, de hecho, los juicios de construcción se han cuadruplicado en el período 2010-2015).

FIDIC cuenta con un catálogo de buenas prácticas, su estructura contractual es balanceada y dispone de un sistema de prevención de conflictos ya probado por años. Tomando este estándar como ejemplo, nuestra próxima tarea será explicar cómo un contrato equilibrado para ambas partes, con controversias que se resuelven sin tener que llegar a arbitraje o tribunales, no sólo beneficia a las constructoras, sino que se traduce en obras de infraestructura que desarrollan al país en su conjunto.

¿Quién es Alex Wagemann?

Alex Wagemann

Alex Wageman

El abogado chileno Alex Wagemann (abogado director de Wagemann Abogados & Ingenieros) fue designado presidente del nuevo Grupo de Trabajo de Mejoramiento de Condiciones Contractuales para Ingeniería y Construcción por la Confederación Internacional de Asociaciones de Contratistas (CICA), organización creada en 1974 y que hoy agrupa a cerca de la mitad de los contratistas asociados a nivel mundial.

Este nuevo grupo de trabajo busca proponer mejoras a través de position papers y friendly reviews a los estándares internacionales de construcción más utilizados en el mundo, con especial foco en FIDIC e ICC. En particular, una de sus principales tareas será la de emitir observaciones a las nuevas versiones del Green Book y el Pink Book (MDB) de FIDIC, así como proponer optimizaciones al actual modelo ICC Turnkey.