Han pasado 12 años, cambios de mando, normas y otros ajustes han demorado el proyecto de extensión de 2 kilómetros de la línea E del metro de Buenos Aires. Prolongación que albergará 3 nuevas estaciones que llegarán hasta Retiro. Dichos trabajos estarían llegando a su fin, luego de que el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte confirmara que se está finalizando las instalaciones y pruebas para habilitar la operación del nuevo tramo.

La inversión para esta última etapa alcanza los US$ 33 millones y es financiada por Subterráneos de Buenos Aires (SBASE). Adicional a lo anterior, se invirtió US$ 39 millones para obras complementarias de renovación de las vías de todo el trayecto, además de la construcción y equipamiento de un nuevo taller.

Esta obra es fundamental. Vamos a beneficiar a los pasajeros actuales de la línea E, muchos de los cuales vienen desde el sur de la ciudad y podrán llegar hasta Retiro sin realizar ningún tipo de combinación, y también a los que se incorporarán como nuevos usuarios. Su inauguración es un hito importantísimo para la ciudad, ya que permite seguir expandiendo la red de subterráneos y continuar ofreciendo a los vecinos y a todos los que lleguen del área metropolitana un viaje más rápido y de calidad todos los días. Hoy estamos realizando obras en todas las líneas del subte, pero a la E es a la que mayor inversión le estamos inyectando: casi US$ 70 millones”, destacó Franco Moccia, Ministro de Desarrollo Urbano y Transporte.

Estos trabajos permitirán que la frecuencia de los trenes baje de cinco minutos a 3,5 minutos; donde podría albergar más de 170 mil usuarios por día. Las tres nuevas estaciones serán Correo Central, Catalinas y Retiro, las que permitirán hacer conexiones con las líneas B y C, así como con los ferrocarriles de Mitre, San Martín y Belgrano Norte.

Entre las obras complementarias, el taller tendrá 2.800 metros cuadrados y contará con tres vías con fosas de entre 90 y 110 metros de largo para el mantenimiento y reparación de los trenes. Además, contará con instalaciones para la mantención de los sistemas de ventilación y dos puentes grúa para desplazar cargas de hasta 2 toneladas. También, se renovaron 20 kilómetros de vías. En particular, estos trabajos se realizaron durante la noche para no interrumpir el servicio del metro. En ese momento ingresaban dos trenes autónomos, uno para colocar las nuevas vías y cargar el material retirado y otro para colocar nuevas piedras, transportándolos en una tolva. A su vez, una retroexcavadora removía el balasto existente luego de la manipulación y levantamiento de rieles y durmientes.