La inversión extranjera ligada al sector productivo creció un 12,3% en 2017 alcanzando los US$60.300 millones.

Brasil

La inversión en infraestructura en Brasil ha perdido espacio en la economía en los últimos años, pero el sector eléctrico y gasífero está logrando un repunte. En medio de la gran oferta de recursos franceses, indios, españoles, latinoamericanos y principalmente chinos, los inversionistas están mirando de nuevo a Brasil, atraídos por negocios considerados prometedores entre transmisoras y generadoras de energía, además de transportadoras de gas.

Como resultado de este buen momento, los aportes externos en estos rubros explotaron en 2017 y, según expertos, deberían mantener la tendencia en los próximos años. Uno de los casos más emblemáticos en 2017 fue la subasta de cuatro plantas de Cemig, que recaudó US$3.700 millones y fue rematada por la china Spic, la franco-belga Engie y la italiana Enel.

Los datos del Banco Central brasileño muestran que la inversión extranjera dirigida al sector productivo creció un 12,3% en 2017, totalizando US$60.300 millones. Incluidos en ese total, los recursos invertidos en electricidad y gas se cuadruplicaron, llegando a los US$12.600 millones. En términos porcentuales, la parte de las inversiones en el segmento pasó del 5% al 21% de 2016 a 2017.

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