Una gama de sistemas hidráulicos y aisladores térmicos, son algunos de los elementos que constituyen los edificios construidos luego de 1985.

Luego del temblor que sacudió a la capital mexicana en 1985, las autoridades de ese país reformularon las normas de construcción de rascacielos, casas y carreteras. Ahora las estructuras deben ser capaces de soportar sismos de hasta 9,1 grados en la escala de Richter.

Mexico sismos

Una gama de sistemas hidráulicos y aisladores térmicos, son algunos de los elementos que constituyen los edificios construidos luego de esos años, entre los que destacan la Torre Bancomer, Torre Mayor y Torre Reforma.

Desde ese entonces, se sabe que los tipos de construcción y los materiales a utilizar hacen la diferencia a la hora de soportar movimientos telúricos. El método convencional, sin disipadores ni aislantes, la estructura siente el movimiento, debido a que la superficie le traspasa directamente las vibraciones, lo que provoca su deformación y su inminente caída. En la actualidad, las edificaciones mexicanas se construyen con aisladores y disipadores de la fuerza tectónica. En el caso de los aisladores, estos reducen la aceleración y vibración hasta en un 80%. Esta tecnología, se basa en una base de caucho capaz de absorber vibraciones y deformaciones; tal y como lo tiene la Torre Entel en Chile. A su vez, los disipadores, también reducen vibración y deformación, pero reduciendo la energía transmitida por el movimiento; las barras disipadoras, van a lo largo de la estructura combatiendo todo tipo de fuerza que atente contra la obra, gracias al fluido interior que estos poseen.

Además, algunas edificaciones cuentan con un sistema inteligente en los ascensores, el que detecta hasta con 30 segundos de anticipación la presencia de un inminente terremoto.

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