Un nuevo sistema agrega controles detallados al transporte de concreto en hormigonera. 

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El concreto va dejando de ser un commodity y se vuelve cada vez más un elemento constructivo de reconocido valor.

Cualquiera que trabaje con obras que involucren hormigonado conoce el problema de los concretos que llegan al sitio de trabajo fuera de su definición de composición, llevando a su rechazo y por lo tanto al desperdicio de tiempo y dinero.

Un sistema de medición del concreto durante el transporte en la hormigonera es lo que propone la empresa GCP Applied Technologies, que especializa en proveimiento de sistemas tecnológicos para una variedad de elementos de la industria de construcción.

Se trata del sistema Verifi, que desde 2008 cuando fue adquirido por la empresa pasó por varias actualizaciones y hoy está en su cuarta versión. Básicamente, el sistema instala sensores en las hormigoneras de una empresa proveedora de concreto, para que durante el transporte éste sea medido y controlado en varios parámetros, con datos que son llevados a una nube Big Data privada del cliente.

Los principales datos mensurados son relativos a la reología, con algoritmos matemáticos que se convierten en mediciones del slump, además de la temperatura y contenido de aire en el concreto.

Personalización

“El actual modelo de Verifi está diseñado para empresas que poseen una cantidad mínima de 70 camiones y que estén en una región con radio máximo de actuación de 50 kilómetros”, dice Daniel Aleixo, gerente de marketing y tecnología de GCP para América Latina. “El mayor valor del sistema Verifi para el usuario viene de la estructuración estadística de producción asociada al modelo de negocio propuesto por GCP, que propone más que recolectar informaciones, utilizarlas como una base de datos para la toma de decisiones administrativas y estratégicas”.

En el mundo, el sistema Verifi se está volviendo popular, con más de 2.000 hormigoneras conectadas por sus sensores y algoritmos. Según GCP, hasta mediados de 2017 cerca de 21 millones de metros cúbicos de concreto fueron descargados en muchas obras con esta tecnología.

Un punto interesante del sistema es la baja inversión y la personalización. De acuerdo con la empresa, el pago que una concretera hace a GCP Applied Technologies se da por sistema de comodato. O sea, el cliente sólo paga por los beneficios que la tecnología le facilite tener, de acuerdo con las mediciones del mismo sistema.

Y cuanto a la personalización, el equipo de profesionales de GCP se responsabiliza por ajustar el sistema a las necesidades de la flota de hormigoneras del cliente. “El Verifi se ajusta a los equipos del cliente, no el contrario”, afirma el ejecutivo.

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Una hormigonera con el sistema Verifi instalado. Promesa es de garantizar volúmenes y controles sutiles del concreto.

“Los principales diferenciales para los clientes es que su proceso de producción de concreto queda optimizado, y garantiza que lo que entrega no tiene ninguna diferencia en relación con el que fue contratado. El acceso en línea por el cliente durante el proceso de entrega agrega transparencia, en tiempo real”, afirma Aleixo.

La introducción de este sistema en los mercados de la región es un factor más a indicar la necesidad urgente de poner criterios más rigurosos sobre las prácticas de hormigonado. Está quedando en el pasado el tiempo en que el concreto era un commodity sin ninguna especificación. Todo lo contrario: como principal material de la mayoría de las construcciones, el concreto va seguir teniendo reconocido su valor económico y funcional, con cada vez más tecnologías agregadas.