El gobierno de Jair Bolsonaro comienza a cumplir la promesa hecha en su campaña electoral con relación a abrir la economía del país al mercado internacional.

Guararapes

Aeropuerto de Recife está entre los que fueron entregados a la administración privada.

En tan solo tres meses de gestión el nuevo gobierno dio partida a una agenda de concesiones y privatizaciones que promete ser intensa. Hasta el momento, el programa de enajenación de los activos del Estado ha logrado concesionar una carretera y 12 aeropuertos pequeños y medianos en distintos lugares del país.

La carretera de Integración del Sur fue concesionada al Grupo CCR, bajo la condición de ensanchamiento de los 473,4 km transferidos a la empresa. En los próximos 30 años, CCR deberá invertir en esta vía una cifra cercana a los US$2.000 millones, lo que mejorará la calidad de tránsito en los dos estados más sureños del país.

Los 12 aeropuertos concesionados recientemente por el Ministerio de la Infraestructura forman parte de un plan que pretende realizar subastas para concesionar otros 20 aeropuertos más aún este año.

Los terminales aeroportuarios que ya fueron a subastados son los de Recife, Maceió, Aracaju, João Pessoa, Campina Grande y Juazeiro do Norte, en el Noreste; Vitória y Macaé en el Sudeste; Cuiabá, Sinop, Rondonópolis y Alta Floresta en el centro-oeste. Algunos de estos sitios son muy turísticos (en el Noreste) y otros tienen fuerte capacidad productiva (Vitória y Macaé tienen petróleo y gas, mientras que los demás son regiones de producción agrícola).

Con esta primera subasta aeroportuaria, el gobierno recaudó US$620 millones, lo que fue 10 veces más de lo que requería el Estado por las 12 concesiones. Críticos del gobierno afirman que el precio establecido como mínimo era demasiado bajo. Esto demuestra que ahora Brasil está realmente abierto para recibir inversiones internacionales.

En un evento reciente en la ciudad de São Paulo, en donde CLA estuvo presente, el ministro de Infraestructura del nuevo gobierno, Tarcisio Gomes de Freitas, dijo que “el Ministerio tiene como objetivo optimizar las inversiones públicas y ampliar las inversiones privadas en infraestructura, además de destrabar obras y renegociar contratos de concesión que están desequilibrados”.

“Tenemos que ser capaces de mostrar a los inversionistas extranjeros que Brasil es un puerto seguro para invertir, y que nuestros proyectos están bien estructurados y con seguridad jurídica total”, enfatizó el personero.

De esta manera, Gomes de Freitas está en camino de cumplir la promesa de llegar a 23 concesiones realizadas en los primeros 100 días de gestión. Hasta el cierre de esta edición, el paquete con otros aeropuertos estaba previsto para ir a subasta en el primer semestre.

Proyectos

La cartera de proyectos de infraestructura de Brasil sigue siendo impresionante. La dimensión geográfica del país y sus capacidades productivas llevan de manera natural a que sus proyectos sean siempre grandes y expresivos. En una presentación reciente, el Ministerio dio las siguientes informaciones.

Nortesul

Paquete de proyectos ferroviarios prevé 3.000 nuevos kilómetros de rieles.

En ferrovías, por ejemplo, el Ministerio de Infraestructura prevé que las nuevas concesiones aporten nuevos US$4.400 millones al sector, capital que hará crecer la red de vías férreas brasileña nuevos 3.000 kilómetros. Además de las inversiones nuevas, la renovación de contratos de concesión ferroviaria existentes deberán mover US$8.800 millones en obras a lo largo del tiempo con los nuevos contratos que representan más de 12.000 kilómetros.

Entre los aeropuertos, los próximos a concesionarse serán siete en la región Norte (Amazonia), seis más en el Noreste, ocho en la región Sur, y el aeropuerto de Viracopos en la ciudad de Campinas. En total, el monto que el gobierno espera recaudar es de cerca de US$1.800 millones por estas concesiones.

En puertos, son 11 los que están en los planes de concesión del Ministerio. Los terminales ya construidos que se pasarán a administración privada deberán aportar al Estado cerca de US$625 millones.

Finalmente, en la parte de concesiones viales, se trabaja con un pipeline que prevé 657,4 km de concesiones en 2019, otros 4.301 km en 2020, nuevos 2.500 km en 2021 y 7.014 km en 2022.

Obviamente, no todos estos proyectos deberán llegar a licitación tal como planificado, dado que en Brasil las restricciones burocráticas y legales son muchas. Además, el factor financiero suele jugar en contra por las altas tasas de interés y la concentración bancaria del país.

Sin embargo, después que las tradicionales constructoras y sus operadoras de infraestructura fueron arrinconadas por la Justicia con la operación Lava Jato, y hoy están prácticamente fuera del mercado, todo indica que la ejecución de este programa estará en manos de los players internacionales del sector.

Energía

Energia

Subastas de compra anticipada de energía permiten previsibilidad al mercado y facilitan obras.

Un capítulo especial del nuevo panorama económico y de infraestructura de Brasil tiene que ser el de la energía. El país tiene ahí una limitación grave: si el crecimiento económico vuelve a niveles realmente significativos, la estructura de generación no soportará el aumento en la demanda por electricidad.

Consciente de ello, el nuevo gobierno anunció las fechas de subastas públicas para compra anticipada de energía. Serán dos subastas por año de ahora a 2021 para contratación de electricidad generada por nuevas plantas. Además, de ahora a 2021 se realizarán tres subastas (una por año) para compra de electricidad generada por plantas existentes.

Este modelo de compra anticipada es interesante porque permite al sistema previsualizar inversiones – facilitando la construcción de nuevos proyectos de generación -, y previendolos costos tarifarios al consumidor final.

En la parte de transmisión, la agencia reguladora del sector eléctrico de Brasil anunció la homologación de las subastas realizadas en diciembre de 2018, las que implicaron proyectos de construcción, operación y mantenimiento de 7.152 kilómetros de líneas y subestaciones, por un valor comprometido de cerca de US$ 3.400 millones en 13 estados del país.

Además de la generación eléctrica, el sector de petróleo y gas empieza a moverse nuevamente, lo que trae la esperanza de inversiones de bulto en el horizonte de Brasil. La estatal Petrobras anunció en marzo la entrada en operación de su cuarta plataforma flotante en los campos de petróleo conocidos como “pre sal”. Se trata de la P-77, que tiene la capacidad de procesar hasta 150.000 barriles de crudo, y de comprimir 6 millones de metros cúbicos de gas, diariamente.

En términos macroeconómicos, Brasil parece avecinarse a mejores tiempos. Ahora se debe seguir de cerca los próximos pasos, verificando si su apertura comercial despertará el apetito empresarial mundial, como espera el gobierno.

 

Éxito con concesiones depende de muchos factores

BR163

La carretera BR-163 tuvo pocas obras en los tramos concesionados hace cinco años.

Entre 2013 y 2014, el gobierno de Brasil realizó cinco grandes concesiones viales, las que fueron anunciadas como una gran oportunidad de renovación de la infraestructura logística del agro, además de una puerta a la inversión privada.

Cinco años después, cuatro de los cinco tramos concesionados (los cuatro más grandes e importantes), tienen resultados muy por debajo de lo esperado.

Los contratos firmados en ese entonces preveían que en 60 meses los 2.683 kilómetros contratados pasaran por recuperación y ensanchamientos, con adición de nuevos carriles de rodaje en muchos de ellos.

Del total, sólo 597 kilómetros fueron intervenidos en el período. De ellos, la mayoría de las obras tuvo lugar en puntos de cobro de peaje. El restante de las carreteras recibió poca o ninguna inversión, aunque las concesionarias estuviesen ingresando las tasas cobradas de los usuarios.

El caso puso la lupa sobre el modelo de concesiones en Brasil, pues los factores involucrados van más allá del contrato firmado. En estos casos, las concesionarias reclaman que algunas de las obras prometidas siguen sin recibir el permiso ambiental necesario.

Pero el hecho más fundamental para la baja inversión en estas vías fue la disminución del tráfico vial en los tramos administrados por las empresas, reflejando la menor actividad económica del país en el período. Los contratos originales, sin embargo, preveían que las inversiones tendrían que hacerse, aunque el tráfico fuera menor que el proyectado.

El ministro de Infraestructura habló sobre el tema. De acuerdo con Tarcisio Gomes de Freitas, estas concesiones probablemente no serán terminadas, para que se den señales negativas al mercado justo al momento que el gobierno quiere promover nuevas concesiones.

En tanto, lo más probable es que las concesionarias que no cumplieron su obligación contractual recibirán más tiempo para efectuar las obras comprometidas. El caso muestra que el diseño de los modelos contractuales de infraestructura todavía tiene que perfeccionarse.

 

Crecimiento económico preocupa

Imob

Construcción cayó un 2,5% en 2018, por el quinto año consecutivo.

Definitivamente, hay optimismo entre los agentes económicos de Brasil con la nueva situación política. Un hecho muy decidor con respecto a la onda positiva fue que la Bolsa de Valores de São Paulo alcanzó el recordé histórico de 100.000 puntos en marzo. Sin lugar a duda, las expectativas son las mejores.

Pero la economía real sigue decepcionando. En 2018, el PIB de Brasil creció 1,1%, repitiendo el número obtenido en 2017, cuando el país finalmente dejó la recesión y también creció 1,1%. El crecimiento es muy lento e insuficiente para compensar las pérdidas de los años de 2015 y 2016, cuando el PIB cayó 3,5% y 3,3% respectivamente.

En lo que respecta la construcción, el escenario sigue siendo uno de pesadillas. Todo porque, aún con el crecimiento modesto en el año pasado, el sector cayó nuevos 2,5%, entrando al quinto año consecutivo de caídas en el valor generado.

Los primeros números de 2019 no son alentadores. De acuerdo con el Índice de Actividad Económica del Banco Central de Brasil (IBC-BR), en enero hubo una caída de un 0,41% frente diciembre.

Considerado como una previa del PIB de Brasil, el IBC-BR proyectado para el año 2019 pasó por revisión a la baja. Si antes el Banco Central preveía un crecimiento de un 2,5% en el año, ahora ya prevé un 2%.