El pasado 1 de diciembre de 2018 asumía en México un gobierno con una visión de país diferente a lo que estaban acostumbrados los mexicanos. El gobierno entrante de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) prometía reformas, cambios y proyectos para buscar y contribuir al mayor desarrollo del país.

Pese a la austeridad y responsabilidad que plantea el gobierno, al mismo tiempo dicen estar pujando porque una cartera no menor de proyectos prioritarios, comiencen, continúen o acaben sus trabajos para el beneficio del país.

En esta línea, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT), Javier Jiménez Espriú se refirió a la gestión de su cartera para hacer frente a las iniciativas priorizadas por el gobierno. “Hemos llevado a cabo un profundo ejercicio de reingeniería de estructuras y procedimientos de austeridad republicana y manejo pulcro y eficiente de los recursos públicos en concordancia con los postulados de la Cuarta Transformación”, aseguró.

PROYECTOS VIALES

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Desde la SCT dicen que al 31 de agosto se habían invertido US$2.100 millones, el 93% de lo presupuestado en materia vial por el gobierno para 2019.

En materia de carreteras, desde la SCT dicen que se ha invertido al 31 de agosto cerca de US$2.100 millones, que serían el 93% de lo que desde el gobierno presupuestaron en materia vial para este año. Al mismo tiempo, en el organismo sostienen que con una inversión de US$1.000 millones se pueden mejorar cerca de 4.000 kilómetros de la Red Federal de Carreteras, que comprende el 75% de la red total. También se encuentran otros 16 proyectos en proceso, relativos a tramos libres y construcción de autopistas, donde se han concluido dos, con una inversión de US$681.

Además, el pasado 11 de octubre el tenedor de las concesiones de la Red de Carreteras Occidente (RCO) concretó una venta por US$2.356 millones, que equivale al 70% de las acciones de la empresa concesionaria.

Desde el gobierno y la SCT celebraron esta acción como algo que “da cuenta del interés por invertir en proyectos de infraestructura de largo plazo en México, potenciando así la actividad económica de la región”.

Además, el Subsecretario de Infraestructura, Cedric Escalante celebra las inversiones en la red de 750 kilómetros de Querétaro, los trabajos en la Federal Mex-120 que beneficiará directamente a 200 mil personas y permitirán mejorar la conectividad de Querétaro y San Luís de Potosí.

Eso sí el gobierno no actúa solo. En lo que a Asociaciones Público Privadas APP se refiere, hay montos comprometidos para inversión cercana a los US$986 millones; entre los cuales destacan 5 proyectos de infraestructura, tales como el viaducto urbano de Santa Catarina, de 7,9 kilómetros, que se añade a la autopista Monterrey - Saltillo. También destaca la ampliación a 3 carriles en 30 kilómetros del tramo Tuxtla Gutiérrez- San Cristóbal; en manos de la constructora Aldesa, quienes invertirán cerca de US$48 millones.

Por otro lado, la RCO tiene a cargo tres obras: 39 kilómetros de carretera desde Ecuandureo a La Piedad, con una inversión de US$80 millones; el libramiento de Lagos de Moreno, con un tramo de 25 kilómetros, también con una inversión de US$80 millones y la carretera Zitácuaro a Maravatío, con un tramo de 71 kilómetros y una inversión de US$161 millones.

Finalmente, la empresa Meta, tiene a cargo la vialidad alterna de San Luís de Potosí hasta Matehuala, donde hay trabajos por 37 kilómetros e inversiones comprometidas que alcanzan los US$220 millones.

CARGA Y TRANSPORTE

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Concluidos los trabajos, la base Santa Lucía tomará el nombre de Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.

Otro aspecto para considerar respecto a las obras mexicanas, son los proyectos que existen en aeropuertos, ferrocarriles y puertos, donde al igual que en el caso vial, se han realizado ciertas reestructuraciones para ir en la línea de esa responsabilidad en el gasto en obras públicas.

Por ejemplo, apenas asumió el nuevo gobierno se cancelaron las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (NAICM), que tenía un 20% de avance, con el argumento de detener un desastre ecológico, un derroche de recursos y evitar heredar altos compromisos financieros para administraciones futuras. “Además evitamos desperdiciar la infraestructura aeroportuaria existente”, expresa el la SCT. Para dar respuesta a la saturación de AICM, se decidió la integración del Sistema Aeroportuario Metropolitano para aprovechar el aeropuerto actual y el de Toluca, para luego sumar la construcción del nuevo terminal aéreo en Santa Lucía, cuya inversión ascendería a los US$4.000 millones y se espera que se inaugure en marzo de 2022.

La reconversión de la base militar en aeropuerto civil se ha vuelto la principal apuesta del gobierno para resolver la saturación aérea y un grupo de excavadoras habría retomado los trabajos que estaban paralizados desde la administración Peña Nieto y tenían un 30% de avance. Para AMLO, retomar estos trabajos no fue fácil, dado algunos recursos legales que interpuso la oposición. Sin embargo, todo se destrabó cuando desde el ejecutivo calificaron la obra de interés para la seguridad nacional.

Para los mexicanos, este proyecto se defiende al ser una opción con un menor costo y menor daño ambiental. “Este es un mejor suelo para construir. Donde se construía NAICM es un lago, una zona de hundimiento permanente”, señaló AMLO. Cabe destacar que, las nuevas instalaciones contarán con dos pistas de aviación civil y una militar, que se sumarán a las dos ya existentes en el aeropuerto Benito Juárez de la capital y a una cuarta en la vecina ciudad de Toluca. Una vez concluidos estos trabajos, el recinto cambiaría de nombre a Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el cual conformaría la red aeroportuaria integral junto al AICM y al Aeropuerto Internacional de Toluca. Se espera, que la primera etapa del proyecto se entregue en 2021, al igual que algunas remodelaciones de los otros aeropuertos.

La administración AMLO también tiene en carpeta proyectos como el Tren México-Toluca o el Tren Maya. Para el primero de ellos, actualmente con un 86% de avance, se necesitan cerca de US$1.400 millones para concluir los trabajos, es decir 1/3 de lo que se ha invertido hasta ahora, según expresó Jiménez Espriú al medio La Jornada. De hecho, el mismo medio consignó que en un inicio, el proyecto requería cerca de US$1.500 millones situación que ha cambiado conforme avanzan los trabajos, que en total habrán requerido cerca de US$4.800 millones. “A diferencia del NAICM, es más conveniente terminar este proyecto”, expresó el Secretario de Estado.

El Tren Maya, en tanto, cuenta con un trazado de cerca de 1.460 kilómetros y tiene por objetivo conectar las principales ciudades y circuitos turísticos de la Zona Maya, integrando territorios de gran riqueza y desarrollo cultural. Además, por las noches operaría como tren de carga para beneficiar otros sectores de la economía del país. Durante este año se ha estado rehabilitando vías obsoletas que ocupan aproximadamente la mitad de la ruta. En 2020 se daría inicio a los trabajos de construcción de los tramos Selva y Caribe II, que totalizan cerca de 620 kilómetros de vías. Se espera, entonces, que el tren Maya entre en operación hacia el año 2024.

En cuanto a las estaciones y otros desarrollos de infraestructura colaterales se construirán con contratos de inversión mixta (APP). Es decir, empresas privadas diseñarán, financiarán, construirán y mantendrán las vías férreas, el material rodante y los sistemas de comunicación del tren.

MÁS FERROCARRILES

Adicional a lo anterior, hay otros dos proyectos férreos en carpeta que en 2020 recibirían recursos para los estudios de pre-inversión. Uno es el tren estatal metropolitano que une Guanajuato con Querétaro y el otro es un tren suburbano para el área metropolitana de Monterrey. Para determinar la rentabilidad y sostenibilidad de ambos proyectos, se inyectarán para sus estudios, US$1,4 millones para el tren que llega a Querétaro y otros US$1,8 millones para el transporte suburbano. De ver la luz, la SCT sostiene que tienen comprometido cerca de US$193 millones, para el desarrollo y construcción del proyecto.

Asimismo, la SCT tiene para 2020 pendiente la ampliación del tren eléctrico en la Zona Metropolitana de Guadalajara, para lo cual se prevé una inyección de US$6,3 millones y la ampliación de la Línea 12 del Metro en Ciudad de México, con un presupuesto de US$26 millones.

En materia portuaria, una inversión de US$944 millones estaría destinada para tres proyectos de infraestructura. La firma Caxxor Group quiere llevar productos mexicanos a lugares poco explorados como Emiratos Árabes o Rusia, ya sea desde el puerto de Chiapas o Veracruz. Al mismo tiempo buscan conectar el sector minero y energético con socios importantes y estratégicos como Estados Unidos. Según el gobierno el proyecto Caxxor Group en sociedad con ACXESA, arranca por estos días con la construcción del puerto de Chiapas, con una inversión del orden de los US$264 millones; además se iniciarían los trabajos para la construcción del Puerto Veracruz por US$230 millones, cerrando el año con el proyecto de mayor presupuesto, el Puerto Soto La Marina, con una inversión de US$450 millones.

Estas tres iniciativas portuarias serían parte de la primera etapa de un proyecto que conectará el servicio con otras obras del consorcio Caxxor Group ACXESA en Centroamérica. Cabe mencionar que, desde Caxxor, estiman que existe un déficit del orden de los US$55 mil millones de inversión portuaria en Latinoamérica.

MAMMOET

En particular, en el puerto de Veracruz la empresa Mammoet participó en la primera fase de la expansión del recinto llevando tres grúas barco a tierra y 18 grúas de pórtico con neumáticos (RTG) con el fin de ayudar en la iniciativa que aumentará la capacidad del puerto. Para ello, se requirieron dos transportadores modulares autopropulsados (SPMT) de 28 líneas de eje para mover las grúas STS, más ocho de los RTG. Mientras que el RTG más pesado pesaba 197 toneladas, la mayor de las grúas STS pesaba 1.365 toneladas. Una vez finalizados esos trabajos, desde Mammoet sostienen que ese proyecto casi triplicó la capacidad de carga del puerto, pasando de 24 a 66 millones de toneladas. Cabe señalar que otros 10 RTG se trasladarán a fines de este año como parte de la fase 2 del proyecto, que se estima aumentará la capacidad de carga a más de 95 millones de toneladas.

FOMENTO A LA PRODUCCIÓN

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La refinería Dos Bocas tendrá una capacidad de producción de 340 mil barriles por día.

En el mediano plazo hay un proyecto que busca la autosuficiencia en la producción de gasolinas y diésel con el objetivo de ofrecer mejores precios para los consumidores. Se trata de la Refinería Dos Bocas en Tabasco, la cual tendrá una capacidad de producción de refinados de 340 mil barriles por día. De esta forma, el gobierno busca incrementar la elaboración de productos refinados, impulsando el desarrollo económico y social de la zona sureste de México.

Desde el gobierno asumen que el 80% de los combustibles que se consumen son importados, por lo que tal dependencia energética se traduce en un mayor costo para los consumidores. Por eso el plan es producir más gasolina en el país, modernizando las 6 refinerías que tiene y construyendo esta séptima, propiedad de Petróleos Mexicanos, Pemex.

El proyecto a su vez se emplaza en donde llegan los ductos de petróleo proveniente del litoral de Tabasco y de la sonda de Campeche, donde se extrae cerca del 80% de la producción de México.

Por otro lado, la empresa de soluciones para la ingeniería, Ulma, participó en la construcción de la mayor planta latinoamericana de producción de etileno, en Coatzacoalcos. El proyecto Etileno XXI busca satisfacer la demanda interna de productos petroquímicos, sustituyendo las importaciones. El 40% de los productos de polietileno importados serán producidos en estas instalaciones.

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Ulma participó en Etileno XXI, la planta de etileno más grande de Latinoamérica.

La participación de Ulma tuvo que ver con las estructuras construidas para el proyecto, las que están compuestas por columnas con una sección transversal de 1 x 0,6 m y losas a alturas de 7,48 m y 10,48 m respectivamente. Para construir estas columnas, se utilizó encofrado ligero de NEVI en estructuras de 7,5 m de altura compuestas de paneles de 2,4 m y 1,2 m de altura, con anchos de 0,75 m, 0,4 m y 0,3 m. Además, como característica especial, se colocaron ventanas de vertido en las columnas a una altura de 3,5 m.

El apuntalamiento del tipo BRIO se utilizó para soportar la superficie de la losa que mide 1.400 m2 con un espesor de 0,3 m en algunas secciones, y hasta 1,2 m en las secciones de la viga. Las torres de apuntalamiento con secciones transversales de 2,5 m x 1,5 m y 2,5 m x 1 m cumplieron con los altos requisitos de carga. También las vigas BTM constituyeron la estructura de encofrado principal.

El encofrado NEVI se utilizó para las paredes, mientras que las estructuras de andamios BRIO multidireccionales grandes se utilizaron para el trabajo en altura.