condor cliff

La construcción de las represas Cóndor Cliff y la Barrancosa están enmarcadas en el proyecto de aprovechamiento hidroeléctrico del río Santa Cruz en la Patagonia argentina y se prevé que su entrada en funcionamiento sea en el año 2023.

Hace tres años, a fines de 2015, el gobierno argentino realizó una revisión del proyecto original para evaluar el impacto ambiental, situación que derivó en algunos cambios que eliminaran los efectos negativos más importantes del proyecto. Fue así, como se resolvió pasar de 11 a 8 turbinas, se disminuyó en 6,5 metros la altura de la presa Cóndor Cliff, se redujo el nivel del embalse en 2,4 metros y se ajustó el cálculo del oleaje. A su vez, se cuadruplicó la capacidad de erogación de los descargadores con el fin de asegurar que, con el río desviado, el llenado del embalse y en épocas de aguas bajas, pueda garantizarse la regularidad del ciclo hidrológico de forma de actuar de una manera más sostenible ambientalmente.

Dichas modificaciones redundarían en un ahorro de 2,6 millones de metros cúbicos de gas natural por día, una reducción de 2,5 megatoneladas de emisión de CO2, los que representan un 2,5% del volumen de reducción de presupuesto en el Acuerdo de París de la ONU.

De esta forma, con la desdolarización del contrato y la eliminación de turbogeneradores, considerados luego como innecesarios, la inversión de la obra pasó de US$6.200 millones a US$3.800 millones.

El Presidente de Argentina, Mauricio Macri, visitó las obras y sentenció que “estas represas de la provincia de Santa Cruz van a marcar un antes y un después en la Patagonia argentina. Tener energía es fundamental, sin energía un país no se desarrolla”.