Implosión citadina

By Demolition & Recycling International07 July 2014

CLAJUNEdemolition

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La brasileña Fabio Bruno Construçoes ha Ganado en dos ocasiones (2011 y 2013) el Premio de Demolición Explosiva, entregado durante el Congreso Mundial de Demolición, evento creado y organizado por la revista hermana de Construcción Latinoamericana, Demolition & Recycling International y la casa editorial KHL, en asociación con la Asociación Europea de Demolición (EDA, por su sigla en inglés).

El proyecto premiado en la última versión del evento fue gracias a la implosión, de forma segura, de tres edificios de hormigón armado de cinco, seis y siete pisos, en la ciudad de Niterói, en Brasil, el 2 de noviembre de 2012. Los edificios pertenecían al antiguo Hospital de Santa Mónica, el que había estado fuera de uso durante más de 10 años.

La proximidad de otros edificios, cables de energía y estructuras en todos los lados los edificios despertó gran preocupación. El proyecto implicaba muchos elementos de riesgo, todos los que debieron ser cuidadosamente estudiados y eliminados antes de la implosión.

A la derecha había un camino con casas a lo largo de toda su longitud y a una distancia máxima de 10 metros del borde de los edificios. Había también una red eléctrica en la acera a sólo dos metros de distancia, el que tenía que ser protegido y permanecer en buen estado, ya que atiende a una población de aproximadamente 15.000 personas.

A la izquierda, a sólo ocho metros, había cables de alta tensión que suministran gran parte de toda la ciudad de Niterói, que cuenta con más de 500.000 residentes. Además, una tienda de flores colindaba con la pared del edificio, y todas las plantas estaban expuestas a la intemperie. La preservación de esta tienda de flores era un nuevo desafío. Además de esto, el tanque de agua de hormigón armado de uno de los edificios estaba al mismo lado.

Al frente se ubicaba la calle más concurrida de Niterói, la Avenida Marques do Paraná. La calle estaba a siete metros de distancia del primero de los tres edificios, y debido a la pendiente, había un alto riesgo de que los desechos cayeran en la vía luego de la implosión.

Metodología

Cuando los trabajos se iniciaron el 1 de octubre de 2012, los tres edificios fueron desmantelados de sus elementos no estructurales (como junquillos, puertas, etc), generando un volumen de 96 m³ de madera, la que fue donada y transportada a la fábrica de cerámica más cercana. Esto se hizo para permitir que la implosión de los edificios se llevara a cabo sin la contaminación de los escombros resultantes, que iba a ser triturado y reciclado.

Asimismo, para evitar cualquier posibilidad de que algunos escombros volaran, fueron instaladas seis capas de alta resistencia en todos los pisos donde iba a haber una detonación.


La secuencia de implosión de las columnas fue diseñada de acuerdo a los resultados de una simulación desarrollada por la Applied Science International (ASI). El concepto de diseño fue realizado para asegurarse que la implosión ocurriera hacia el centro del edificio en lugar de hacia los bordes. Para lograr esto, se estudiaron varios escenarios que permitieron decidir qué columnas debían ser cargadas con explosivos y cuáles debían dejarse sin carga, así como el retardo y la secuencia exacta de la implosión de las columnas.

Para proteger la red eléctrica de la calle, se utilizaron rieles de ferrocarril que anclaron los postes de transmisión en la calle, los que a su vez contuvieron la propagación de material de la implosión. Dado que la distancia era de menos de dos metros en algunos casos, el plan era proteger el poste de alguna posible dispersión.

La corriente eléctrica de los cables de alta tensión fue apagada minutos antes de la implosión y los cables de conexión fueron protegidos con cajas de madera. Si estas conexiones hubiesen resultado dañadas, la compañía de energía estimaba un periodo de dos horas sin luz en la ciudad, lo que habría derivado en problemas obvios, potenciales daños, y quejas con la consiguiente gran cantidad de publicidad negativa.

Se le dio especial atención a la florería instalada al lado de uno de los edificios. Las flores más sensibles y más caras fueron transportadas a un campo a un kilómetro de distancia del lugar de trabajo. Para aquellas flores que no fueron removidas, se colocó, tres horas antes de la implosión, una cubierta de lona, la que se retiró inmediatamente después del trabajo, proceso que siempre estuvo bajo la supervisión de un experto en horticultura. La capa y algunas flores fueron ubicadas a tres metros de la pared del edificio, para que no fueran afectadas por algún escombro volador.

Asimismo, se conectaron cables de acero al segundo edificio para garantizar que la caída del tanque de agua no fuera en dirección a la florería.

A su vez, con el objeto de evitar que los escombros se dirigieran a la Avenida Marques do Paraná o hacia los lados, se preparó un cuidadoso diseño de explosión, el que fue verificado a través de simulaciones de ingeniería de la ASI, con resultados de acuerdo a lo requerido.

Para llevar a cabo la detonación, los retrasos entre las explosiones de las columnas eran de 300 milisegundos. Las columnas centrales de los edificios fueron las primeras en ser detonadas dejando para el final las del perímetro. Algunas de las columnas en el perímetro no fueron detonadas para asegurar que todos los residuos se mantuvieran dentro de la huella del edificio en sí. La relación de carga de la implosión fue 0,300 kg (0,66 libras) de explosivo por cada metro cúbico de volumen de columna. Esta relación impidió que cualquier fragmento penetrara en las pantallas y golpeara a otros edificios de los alrededores. Se utilizó un total de 130 kg (286 libras) de explosivos, repartidas en 1.200 agujeros perforados manualmente.

La Defensa Civil de la Ciudad estableció una zona de exclusión de 200 metros, pero como este equipo de seguridad nunca había experimentado una implosión, fue necesario llevar a cabo 15 reuniones con todos los involucrados. La ubicación exacta de cada empleado fue mapeada y el plazo para la evacuación de los residentes cercanos se fijó en dos horas antes de la demolición en vez de sólo una hora como es usual. Se trataba de asegurar que el procedimiento ocurriera a tiempo, tomando en cuenta que la ruta de evacuación es muy utilizada durante los fines de semana por quienes van a la playa.

La implosión se llevó a cabo, sin incidentes y a tiempo, a las 8:00 am. No hubo daños en los cables de poder, ni roturas en ninguno de los edificios adyacentes, y todos los escombros fueron contenidos dentro del espacio de los edificios, tal cual se había proyectado. La velocidad máxima de partículas registrada por los sismógrafos estuvo por debajo de los 3 mm/s, menor que el límite máximo de 15 mm/s permitido para los estándares brasileños.

Experiencia

Cabe destacar que Fabio Bruno Construçoes es la única compañía latinoamericana que participa en el d&ri 100, ranking que lista a las 100 principales compañías de demolición del mundo de acuerdo a sus ingresos.

En el listado de este año y con ingresos por US$20,5 millones la brasileña está ubicada, a nivel global en el puesto número 73. Esto implica una caída de 20 peldaños en relación al ranking del año pasado. Si bien la compañía mantuvo sus ingresos, las compañías europeas tuvieron un año excepcional subiendo varios escalones en la lista.

Conferencia y premiación

La sexta versión del Congreso Mundial de Demolición, se realizará el 6 de noviembre próximo en el NH Grand Hotel Krasnapolsky, Ámsterdam, Holanda.

Uno de los expositores destacados en la ocasión es Fabio Bruno Pinto, director de operaciones de Fabio Bruno Construçoes, cuya conferencia se titula ‘Implosión selectiva de puentes en el corazón de Río de Janeiro, la realidad’. En la conferencia del año pasado el ejecutivo se había referido a la teoría y planificación de este mismo proyecto, antes de su inicio.

Asimismo, entre los conferencistas confirmados se incluyen David Mardigian, de MCM, Michael Corridan de Micor (ganadora el año pasado del premio Demolición Civil) y Ahmed Amir Khalil, de la ASI.

Las inscripciones para los premios 2014 están abiertas hasta el 31 de julio y deben cubrir trabajos de demolición y relacionados que se hayan iniciado o terminado entre julio de 2013 y junio de este año. El criterio básico es simple, todos los participantes deben señalar por qué creen que su empresa, proyecto o producto es especial, y por qué debe ser elegido como un ganador.

Para más información, visite www.demolitionsummit.com

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