El mercado latinoamericano de cemento vive un momento de demanda heterogénea entre los países.

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De lejos, el tema ambiental es la más importante preocupación técnica de la industria cementera mundial, que apuesta por el coprocesamiento.

El sector cementero está en el corazón de la construcción. Conocerlo más de cerca puede poner a empresas de los otros segmentos en posición de ventaja. Pensando en ello, Concreto Latinoamericano ha preparado un pequeño resumen de las tendencias y números del cemento en América Latina.

Tendencias

Sin lugar a duda, el tema ambiental es un centro de muchas atenciones en esta industria. Con alrededor de un 5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero producidas sólo por los hornos cementeros, esto no es sorpresa.

Conscientes de la necesidad de cambiar estándares de producción, las empresas cementeras adoptaron el co-procesamiento, lo que significa utilizar residuos de otros sectores económicos como combustible alternativo en hornos. Mayormente, se utilizan llantas usadas cortadas en trozos chicos. Pero también se pueden usar textiles, residuos químicos, madera vieja, biomasa y otros elementos.

Lo que sí es necesario es adaptar correctamente la planta al co-procesamiento. La falta de esta adaptación puede generar intermitencias en la temperatura del horno, mezcla de material carburante al clinker, excesiva recirculación de azufre y otros inconvenientes químicos.

En este sentido destaca la reciente inversión anunciada por el mayor fabricante cementero de Brasil, Votorantim Cimentos, en su unidad de producción de la ciudad de Cantagalo, estado de Río de Janeiro, con la finalidad de aumentar la capacidad de coprocesamiento de la planta.

Con una inversión de 2,5 millones de reales (cerca de US$800.000), la fábrica de Cantagalo podrá aumentar en un 10% el reemplazo de combustibles fósiles por residuos sólidos y líquidos en la producción de cemento. Es así que la planta podrá absorber 9.700 toneladas de residuos líquidos y 11.600 toneladas de residuos sólidos al año, reduciendo la utilización de recursos naturales no renovables y las emisiones de dióxido de carbón.

Votorantim es la pionera en el coprocesamiento en Brasil, actuando de esta forma desde 1991, siempre incrementando la adaptación de sus hornos a la combustión de residuos en lugar del coque de petróleo.

De acuerdo con la empresa, en 2016 sus unidades de producción en conjunto redujeron la emisión de gases CO2 en 213.000 toneladas.

Pero si bien la práctica de usar combustibles alternativos sea vista como obligación de la industria, en mercados como Austria alcanzaba más que un 70% en 2015, y más que un 60% en Alemania en el mismo año. En América Latina, esta proporción estaba alrededor del 20% en los últimos años.

Otra tendencia interesante que se verifica en la industria cementera dice respecto a los molinos, responsables por moler el cemento luego de su procesamiento, enfriamiento y clinkerización.

Por lo general, al aumentar la demanda por cemento, la cementera invierte en nuevos molinos como respuesta, invirtiendo capital y tiempo en ello. Pero hay técnicas de optimización de molinos que se están volviendo más comunes y posibilitan un aumento de producción con reducción de costos.

Las adaptaciones en un molino de 100 ton/hr pueden hacer que el consumo de energía baje de 40 kW/ton hacia los 32 kW/ton, aumentando la producción a 120 ton/hr. Los cálculos de la empresa Corcement Group, que ofrece la solución, afirman que la disminución de estos 8 kW/h reducirían el costo fijo unitario por tonelada y se reflejarán en mayores ganancias operacionales con igual nivel de producción. Si la demanda crece, el molino entregará una curva de ganancias optimizada mientras más produzca a lo largo del tiempo, pagando la inversión inicial en cerca de un año.

Por otra parte, empresas como la española Anivi apuntan tendencias en la escala de producción, como la demanda por moliendas de menor capacidad para atender mercados de nicho, áreas remotas o proyectos de bajo presupuesto.

Según la empresa, en 2017 la demanda por moliendas de menos de 350.000 toneladas/año sobrepasó la de moliendas más grandes por primera vez. Con los precios promedios internacionales del cemento en crecimiento desde el fin de la crisis de 2008 (se estima aumento promedio de un 4,4% este año), los mercados donde hay menor actividad de construcción naturalmente ven su nivel de producción presionado hacia abajo.

Anivi además apuesta por la demanda creciente por cementos compuestos, que no son el Portland tradicional, lo que tienen producción de menor volumen. Con ello, su oferta es por moliendas modulares y compactas, que una vez instaladas en mercados pequeños entregarían un retorno de la inversión más temprano a la operación cementera.

Producción

El país destacado del momento es Argentina, donde en julio de este año el consumo de cemento subió un impresionante 19,8%, alcanzando 1.016.590 toneladas en el mes. Si se anotan los números acumulados de los siete meses de 2017, la demanda del país aumentó un 10,3%, alcanzando las 6.498.648 toneladas entre enero y julio. Por su parte, la importación de cemento también experimentó un crecimiento interanual de casi diez veces durante julio.

Colombia también va bien, respondiendo al avance lento pero seguro de los programas de infraestructura. El mercado de cemento experimentó un incremento de un 12,6% interanual en los despachos en julio, llegando a una venta de 1.041.000 toneladas. De acuerdo con el departamento de estadísticas colombiano DANE la producción aumentó en julio un 18% respecto el mismo mes del año pasado.

En tanto, en agosto pasado la Industria Nacional del Cemento (INC) de Paraguay registró la comercialización de 1,2 millones de bolsas de cemento, un 12% por sobre el mismo periodo del año pasado. Asimismo, la entidad informó que durante los primeros ocho meses de 2017 se han vendido ya 8,7 millones de bolsas.

Cabe destacar que la INC espera aumentar la producción de cemento en un 45% para finales del presente año, esto gracias a la implementación de nuevos equipos, como el secador de puzolana, un nuevo molino y el cambio de combustible para el horno clinker.

En República Dominicana si bien la producción de cemento alcanzó las 2.612.099 toneladas métricas entre enero y junio de este año, cifra un 0,5% por sobre la obtenida en el mismo periodo de 2016, el consumo del insumo alcanzó las 2.089.935 toneladas, cifra 2% por debajo del mismo periodo del año pasado. Según la Asociación Dominicana de Productores de Cemento Portland (ADOCEM), la caída en el consumo se debe a un proceso cíclico que se genera para estas fechas.

Por su parte, los valores de venta locales aumentaron un 5,5% durante el semestre, generando ingresos por unos $8.516 millones de pesos (unos US$180 millones).

Otro punto destacado, fue que el 17,6% de la producción de cemento entre abril y junio fue destinada a mercados internacionales.

Por el contrario, en el Perú el freno de la construcción se ve reflejado en la producción de cemento. De acuerdo con la asociación sectorial, Asocem, la producción nacional cayó un 1,2% en julio respecto el mismo mes del año anterior. La producción acumulada de enero a julio del año quedó en 5.511.000 toneladas, representando una caída de un 4,3% interanual. Por su parte, el consumo de cemento acumulado (12 meses) a julio del 2017 alcanzó las 9,9 millones de toneladas métricas, experimentando así una contracción del 5,3% respecto al mismo periodo anterior.

No obstante lo anterior, la Asociación espera que el consumo del material se reactive durante el segundo semestre de este año y la industria pueda terminar con cifras positivas, alcanzando un crecimiento anual del 1,5% en 2017.

Precios

Cuba es un lugar donde hay que poner atención. Los precios de la bolsa están subiendo rápidamente debido a un desajuste entre las necesidades de obras y la capacidad de producción e importación de cemento. Una bolsa de 42,5 kilogramos de P350 saltó de US$4,23 para los US$6,22, aproximadamente. Por razones de logística y energía precaria, la producción nacional cubana opera al 58% de su capacidad. Mientras tanto, en República Dominicana, el consumo cayó un 2% en la primera mitad de 2017, de acuerdo con la asociación Adocem, quedando en 2.132.312 toneladas. El país es un exportador de cemento, y durante el primer semestre ha despachado al exterior un 17,6% de su producción.

Brasil sigue en su recesión que afecta todas las industrias, y en el caso del sector cementero, las ventas nacionales más importaciones (consumo aparente) cayeron un 10,5% en julio comparado con el mismo mes de 2016, quedando en 4.700.000 toneladas. Pero la tímida recuperación que se avecina ha hecho que en julio comparado a junio inmediatamente anterior el sector haya aumentado sus ventas en un 3,3%.

En México, por primera vez en la historia reciente se ha sobrepasado la marca de los 40 millones de toneladas, tanto en producción como en consumo, en el año 2016. Al dividir las toneladas de cemento producido por el número de habitantes, sigue revelándose crecimiento, al obtener una proporción de 327 toneladas por habitante en 2016 contra 323 un año antes y 301 en 2014.

Sin embargo, en el país reina cierta incertidumbre producto de las alzas de un 15% en el cemento en enero, seguida de otra alza de un 12%. La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción afirmó públicamente que muchos piensan en cotizar cemento importado, sospechando que la tonelada del importado puede ser mucho más barata que la nacional. El costo de transporte marítimo entre China y México puede ser de unos US$75 dólares por metro cúbico, lo que equivale a alrededor de 1,5 toneladas de material. De esta forma el costo de una tonelada de cemento chino podría alcanzar los US$110 dólares, un 35% por debajo de los US$168 por tonelada que cuesta en México.

Cemento chino

El cemento chino se está convirtiendo en una amenaza real para los productores locales del insumo. 

Perú también está atento al fenómeno. En el país andino las importaciones de cemento han tenido un comportamiento más bien estable mientras los despachos nacionales se han contraído.

En Costa Rica el caso es aún más notorio, dado que las importaciones de cemento aumentaron nueve veces entre 2014 y 2016.

Así, el precio del cemento es un factor que considerar y ante el cuál las empresas locales no debieran quedarse de brazos cruzados.

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