Si analizamos dos proyectos de construcción idénticos, uno en un país en desarrollo y otro en un país desarrollado, en la mayoría de los casos vamos a ver que ambos tienen muchas cosas en común: la ingeniería, la logística, los controles ambientales, las máquinas pesadas y ligeras son las mismas, y hasta la seguridad y señalización en el proyecto son respetables y respetadas por los trabajadores. Sin embargo, en la tierra del alquiler hay muchas diferencias y no todo es como parece.

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Cat Rental Store cuenta con más de 1.300 sucursales en todo el mundo.

Donde empezamos a ver marcadas diferencias es en la forma que se manifiesta el alquiler o renta de máquinas. Desde cómo se ofrecen hasta cómo se cobra. Las muchas diferencias no son tan obvias y hay muchas razones por las cuales existen. Pero vamos por parte. Primero, un poco de historia. Empecemos con el anglicismo “rental”: pagar por el uso de algún bien. En los EE.UU. este término, al igual que el concepto del pago por uso, es atribuido a Walter Jacobs.

Imagínense estar en el sur de Chicago, Illinois, en 1918. O sea, hace más de 100 años, cuando EE.UU. era un país en pleno desarrollo y las nuevas tecnologías de punta eran el automóvil y el motor de combustión comparable hoy con la computadora y el internet. Los jóvenes en esta época también eran soñadores y emprendedores. Jacobs, de solo 22 años, forma una compañía de servicio de renta de vehículos. Por US$10 al día un motorista podía “rentar” uno de los doce automóviles Ford Modelo T que él tenía en su flota. Cinco años después este joven emprendedor vende su compañía a John D Hertz, el cual cambia el nombre a Hertz Drive-Ur-Self Corporation (Conduce-Tu-Mismo). Hertz de allí empieza a crecer y crea una empresa de taxis. Ya para los años ‘20 y ‘30 el negocio del servicio de renta de todo tipo de maquinaria estaba en crecimiento y expansión por todo el país. Culmina Hertz en 1965 cuando forma una de las primeras empresas regionales más importantes de alquiler, Hertz Equipment Rental Corporation (HERC).

Ya para 1950 entraba a Sudamérica y el Caribe la modalidad del rental y es cuando el tema se pone más interesante. En la mayoría de los países de América Latina y el Caribe se usan ambas palabras, rental y alquiler. En Chile se usa la palabra “arriendo” mientras en Brasil el negocio se conoce como locação o aluguel. Y para confundirnos aún más, en Colombia cuando alguien habla de renting, se refiere a lo que en otras regiones llaman leasing operativo.

Diferencias

En un leasing operativo el cliente paga una mensualidad usualmente por dos o tres años y al final del periodo decide o no cancelar un valor residual, pero no está obligado a comprar la máquina. Esta variante financiera ayuda al usuario en su manejo de flujo de caja ya que el activo no pasa a sus libros contables, al igual que el rental. La gran diferencia con el alquiler es que usualmente éste es por menos de un año.

Otra diferencia es que en el contrato de un leasing operativo el usuario está obligado a cumplir con todos los pagos mensuales o será multado por no llegar al final del acuerdo, mientras que en el rental o alquiler el usuario puede devolver la máquina cuando quiera, aunque se haya negociado un periodo diferente.

Otro aspecto diferenciador es la tarifa, que en el caso del alquiler incluye no solo el mantenimiento, sino que también el reemplazo de la máquina en caso de falla mayor. Aquí cabe mencionar que los daños de operación a la máquina son responsabilidad del usuario. El leasing operativo no conlleva el mantenimiento y el usuario tendrá que procurar otra máquina y pagarla si la suya incurre una falla mayor. Es por esto que la mensualidad de un leasing operativo tiende a ser más barato que el alquiler del mismo equipo.

Mercado desarrollado

En la industria del rental de EE.UU. y de Europa el tema de tarifas está casi totalmente estandarizado. Esta tendencia se inició a finales de los ‘80 cuando se empezó a identificar los procesos y métricas esenciales del rental y a difundir la tecnología de la informática para la gestión del negocio.

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Si uno va a alquilar una herramienta de mano, un equipo ligero o un equipo grande de movimiento de tierra en EE.UU. se le ofrecerá el alquiler por día, semana o por mes. En cambio, en muchos países de América Latina y el Caribe, la tarifa es por hora. O sea, un cliente se puede llevar la máquina por ocho meses con un mínimo de horas negociadas por mes y paga un extra por las horas sobre lo acordado. Esto se debe a que el concepto de la tarifa diaria, semanal o mensual no se pudo establecer como estándar en la mayoría de los países de la región. Hay algunas empresas que sí mantienen este régimen, pero en la mayoría de los casos siguen siendo los contratistas que poseen flotas grandes de maquinaria los que definen cómo se cobra el alquiler. Cuando hay una baja utilización de sus máquinas estos salen al mercado y rentan sus máquinas por horas y esto tiende a marcar la pauta en el mercado.

Otra gran diferencia entre los países desarrollados y en desarrollo es la expectativa de servicio. En EE.UU. existe una oferta de maquinaria mucho más diversa que en América Latina. Por ejemplo, en las grandes ciudades existen muchos alquiladores formales. Un cliente con solo su tarjeta de crédito puede alquilar una máquina que vale US$75.000 o menos y el alquilador se la entrega en menos de dos horas a su lugar de trabajo. Para máquinas de mayor valor, el cliente aplica por una línea de crédito con el alquilador, la que usualmente se abre en menos de 24 horas. Este nivel de servicio es prácticamente inexistente en nuestros países. De partida, muy pocos alquiladores en nuestra región tienen sus propios camiones de entrega, la mayoría tercerizan el transporte, lo cual hace que el servicio sea más lento.

Otro punto es la participación del rental en la industria de construcción. En EE.UU. y Europa las empresas de ingeniería y construcción ya no dependen de su maquinaria y optan por alquilar. Se estima que la distribución de máquinas por el canal del alquiler es mayor al 60% en Estados Unidos, Reino Unido y Australia, y sobre el 70% en Japón. En America Latina se estima que es alrededor de 30% (estimado utilizando reporte de Yenst & Associates).

La gran industria del alquiler se continúa desarrollando a nivel mundial. En América Latina la industria sigue en maduración y mientras mejore la oferta y el nivel de servicio, la penetración aumentará eventualmente a niveles similares a los que vemos en países desarrollados. La red de distribuidores Caterpillar, a través de su marca “Cat Rental Store”, se está enfocando en disminuir aceleradamente esta brecha en los últimos dos años.

“Estamos orgullosos del equipo, el servicio y la experiencia que las sucursales Cat Rental Stores brindan a nuestros clientes en todo el mundo”, dijo Dan Flynn, director global de equipos usados y de alquiler de Caterpillar. “América Latina y Sudamérica brindan oportunidades desafiantes pero emocionantes para ayudar a nuestros clientes a hacer crecer sus negocios”.

Veamos si pronto aparece un Jacobs en América Latina que invierta en una tecnología emergente para el desarrollo exitoso de un negocio y una región. Es esto lo que consciente o inconscientemente buscan los clientes

George Bähnke, Ayax Ante Lezama, y Leandro Bueno trabajan en la división Rental de Caterpillar.