Hay razones para ser optimistas en Brasil. Así lo asegura Sobratema, que percibe una renovación global en el sector.

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Los directores de Sobratema reunidos en Sao Paulo para dar a conocer el Estudio de Mercado de 2017.

Los cambios profundos en la industria de construcción de Brasil van a configurar un nuevo mercado en los próximos años. El cambio viene ya sea por los efectos de la grave crisis económica que castigó el país entre 2014 y 2017, así como también por el inédito golpe sobre las grandes constructoras del país a causa de las históricas investigaciones por corrupción.

Ésta fue la evaluación de los líderes de Sobratema, la Asociación Brasileña de Tecnologías para Construcción y Minería, en la conferencia de prensa que dio a conocer su Estudio de Mercado anual, el que arrojó datos aún negativos, pero anunció una expectativa de mejora para el próximo año.

De acuerdo con el presidente de la asociación, Afonso Mamede, se trata de otro modelo de organización de las empresas frente las necesidades del mercado. “El modelo antiguo de cinco o seis grandes constructoras no debe volver. Entre otras razones, porque el gobierno está disminuyendo el tamaño de las concesiones y alargó el plazo de inversión inicial de cinco a 14 años. Con esto, empresas menores pueden comenzar a ocupar el espacio dejado por las grandes. Y no hay dudas de que las internacionales están llegando, acercándose a las brasileñas. Esto crea un nuevo mercado”, señaló.

Eurimilson Daniel, vicepresidente de la entidad, concuerda con que “la preocupación de quienes estén en el mercado hoy en día es identificar quienes son los buenos players. No solo por el nombre, sino por estructura, perspectiva de crecimiento, sus interacciones en el mercado y su know-how. Es un tiempo de cambios, pero es cierto que el panorama no es más concentrado”.

El también vicepresidente de Sobratema, Mario Humberto Marques, señaló que “el perfil será de empresas que actúen con ética, productividad y bajos costos. Pero hay que recordar que, para determinados tipos de obra, no se puede contratar una empresa sin experiencia. Me refiero a obras metro-viales y grandes proyectos hidroeléctricos. Creo que las grandes constructoras se remodelaron, pero no supervivirán si no tienen conductas éticas”.

Optimismo

Este nuevo mercado encontrará un Brasil que sigue con sus enormes necesidades de infraestructura y vivienda. Exactamente por ello, las previsiones optimistas volvieron a tener lugar, como se vio en la conferencia de Sobratema. Daniel lo tiene claro al describir un paraguas de cuatro sectores fundamentales para el desarrollo del mercado de obras del país.

“Los sectores de carreteras y ferrovías son una necesidad, y entre ellos las carreteras avanzarán más rápidamente. Otro eje es Petrobras, que ya retoma actividades con el alza del precio del petróleo y las renovaciones corporativas. Por fin, hay el gran mercado de vivienda, que ya tiene números positivos. Cada uno demanda equipos a su manera, pero el país es grande, hay inversiones locales en todos los estados y muchos lugares donde aún lo llegan carreteras”, dice.

Todo esto es verdad, pero también lo es que Brasil tiene un histórico de bajas inversiones en infraestructura, alrededor de un 2% de su PIB. Esta cifra es comprobadamente insuficiente para las necesidades de desarrollo de una economía como la brasileña. El anhelo de todos es que el país llegue a invertir un 5% de su producto. Para que se tenga una base de cálculo, eso significaría invertir cerca de 313.000 millones de reales (o cerca de US$95.000 millones) todos los años (considerando el PIB recesivo de 2016 que fue equivalente a 6,27 billones de reales, o US$1,9 billón).

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Las máquinas de línea amarilla deberán cerrar 2017 con nueva caída: un 9% menos sobre el año pasado.

“No es razonable creer que Brasil no vaya algún día invertir un 5% de su PIB anualmente en infraestructura”, afirma Mario Humberto Marques.

Eso dependerá de una mejor gestión de los contratos de concesión y de los números macroeconómicos del país. Pero si el panorama político se arregla en el mediano plazo y las reformas continúan, de hecho, es posible prever que Brasil pueda llegar a ser otra vez uno de los principales mercados de maquinaria del mundo.

Números

La reactivación del mercado de construcción pesada va a encontrar una industria de máquinas castigada. Si antes su relevancia en la economía era grande, hoy en día es distinto.

De acuerdo con el estudio de Sobratema, 2017 deberá cerrar con una venta total de equipos pesados, contando línea amarilla, compresores, grúas torre y grúas generales, plataformas aéreas, manipuladores telescópicos, tractores y camiones, de 12.140 unidades, un 15% menos que el año anterior. Si sólo cuentan los equipos de línea amarilla, las unidades vendidas deberán ser 7.775, un 9% menos que en 2016. Ambos números son sólo para ventas dentro de Brasil.

Pero las señales positivas en el horizonte brasileño hacen que las expectativas del mercado de maquinaria sean positivas en 2018. Sobratema afirma que la línea amarilla deberá crecer un 8%, llegando a 8.395 unidades. El total también deberá crecer un 8% y cerrar el próximo año con ventas totales de 13.100 unidades.

De acuerdo con el consultor de Sobratema que realizó el Estudio de Mercado, Brian Nicholson, las luces en frente se confirman en el desempeño de mercado de algunas líneas de producto aún en 2017. Los camiones off-road deberán vender en Brasil un 150% más que el año anterior. Entre motoniveladoras, las ventas deberán ser un 56% mayores, mientras que plataformas aéreas deberán cerrar el año con un 38% de crecimiento en el país, y grúas torre podrán obtener crecimiento de un 25%.

Por primera vez desde 2007, cuando comenzó a producirse, el Estudio de Mercado de Sobratema trae datos desglosados sobre equipos de hormigón. Lo que se arrojó fue una caída de un 44% en las ventas de camiones hormigoneros (se prevén 165 unidades);las centrales de concreto deben crecer un 15% (con una estimación de sólo 15 unidades); las bombas con mástil de distribución deben crecer un 33% (12 unidades previstas); las bombas estacionarias con una caída proyectada de un 31% (9 unidades), y las bombas estacionarias de remolque con un crecimiento de 27% (14 unidades).

“El número negativo de hormigoneras es consistente con los datos del Sindicato Nacional de la Industria del Cemento de Brasil, que proyecta en los primeros tres trimestres del año una caída interanual de un 7,4% en el consumo de cemento”, dijo Nicholson.

Según el el presidente de Sobratema el nuevo mercado de la construcción en Brasil será económicamente más ordenado. “El momento que vivimos antes era fantasioso. Las opciones del gobierno de inventar dineros para invertir no van a volver. Tendremos un mercado más estable, basado en concesiones. Hay que considerar también que la industria de equipos aumentó mucho su nivel de exportación. Cuando Brasil se reactive, vamos a tener falta de equipos y llevará tiempo hasta que se contrate gente y se organice a los proveedores. El precio de los equipos ya subió. La tasa de interés ya no es subsidiada. El crédito de las empresas también sigue difícil. Todo esto debe estimular el sector de arriendo de máquinas. Yo creo que hay grandes oportunidades en este mercado”, finalizó Mamede.